sábado, 19 de abril de 2008

De nuevo, la vida

Todo lo que ves y sientes; las farolas, el olor a café intenso, la risa de un niño jugando con sus padres, es algo que, sin quererlo, ha demostrado ser casual. Y nosotros, ese resto de humanidad que alardeamos aún por todo el mundo, somos la moda, "el antojo" que la naturaleza ha querido, con regulares catástrofes, perfeccionar.

Y ni siquiera somos una milésima parte en las enormes escalas de tiempo de nuestro frágil planeta. Ni siquiera una milésima parte, porque hay que recordar que antes de nosotros estuvieron los dinosaurios, y es más: antes de ellos, otra clase de extraños animales y plantas, y antes de ellos, un abundante mundo acuático, y antes de ellos, una colección muy diversa de microorganismos que ya eran capaces de producir oxígeno.

Y la vida siempre ha estado ahí, de una forma u otra, desde una simple bacteria hasta el más gigantesco ser jamás imaginado. Y todo, en sus 4600 millones de años de historia, la Tierra ha sido testigo de excepción de las catástrofes que dieron paso a consecuencias fortuitas propicias para el desarrollo de lo que hoy, apenas sin darnos cuenta, llamamos vida.

Tengo 31 años. Ni siquiera significo nada en ese descomunal largometraje. Pero todo lo que veo, todo lo que siento, trato de compartirlo con mis seres queridos. No hay nada que no se pueda compartir, no hay nada que impida que sonrías a alguien especial, o a un desconocido. No hay nada que evite que no puedas disfrutar del presente, pues date cuenta, amig@ mí@, hoy estás viv@.

1 comentario:

marga dijo...

hola! gracias por tu visita y tu comentario. he estado leyendo un poco tu blog, y me gusta lo que leo, lo iré leyendo con calma, te sigo ;)
un saludo desde mi mundo!