sábado, 19 de abril de 2008

Un día imberbe

A fin de parecernos, sin remedio alguno, a la siempre infantil Heidi, nos levantamos de la cama dando un gran salto, nos vestimos haciendo un refinado contorsionismo y, habiendo bebido leche (algunos apuestan por algo más suculento), nos vamos al monte con las cabras... Aquí entran los jefes, los malos compañeros... En fin, aquéllas personas que nos rodean día a día y que sabes que les falla algo.

Hoy es sólo martes, mañana volverá a ser lunes y así la semana parecerá que nunca termina... Pero es ley de vida laboral: asearse, afeitarse, depilarse... y estar perfectamente impecable ante la llegada del fin de semana.

Qué tiempos aquellos en los que salías del colegio y te apalancabas a ver Barrio Sésamo, con Chema (recientemente fallecido), Espinete y Don Pimpón! Ahora, en cambio, al salir del trabajo, sin duda... Queda más trabajo fuera... Es como un día que no deja de acabarse... Como la barba que no deja de crecer…

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