sábado, 19 de abril de 2008

Tópicos absurdos de los powerpoints

Los amigos constituyen una fuente muy diversa de emociones. Son claros, transparentes, te dicen las cosas -buenas o malas- de algo que has pensado o hecho. Un buen amigo nunca te aconseja, sino que te escucha, te presta su hombro si fuera necesario, y te seca las lágrimas. La vida sería realmente oscura si cada uno fuera a la suya.
Afortunadamente, en mayor o menor medida, todos tenemos amigos. El que dice que no los tiene, es porque se ha olvidado de ellos, o los desprecia. Y son estos amigos quienes hay que cuidar, porque ellos no reparan en decirte, y aún más fulminante: en demostrarte, que te quieren mucho, que una vida sin tu amistad sería totalmente distinta.
Y aunque no exista una conexión física en determinados momentos entre ellos y tú, siempre queda el recurso de las llamadas telefónicas, de los sms o... el recurso de escribir a tu correo electrónico. Éste, sin duda, es el método más disparatado e inverosimil de los aquí mencionados.
Un amigo o un conocido que te aprecia, al menos una vez por semana, te mandará presentaciones powerpoints que ilustren lo maravilloso que es la amistad, lo ratificará con citas de personajes célebres hablando del tema, y mientras suena en bucle la melodía de John Lenon "Imagine", irás pasando muchísimas imágenes (eso sí, espectaculares) de la naturaleza, en un afán de encontrar en alguna de ellas algo que realmente despierte tu interés...
Y por fin, llegas a la última. Es el momento de las amenazas. Resulta extraño escuchar dicha canción cuando te avisan que si no mandas ese archivo como mínimo a 10 personas más (incluído la persona que te lo mandó), tu vida será triste, desolada, y lo peor de todo: te quedarás sin amigos.
Así que ¡reacciona! Revisa tu email, y llama por teléfono a aquel amigo o aquella amiga que hace tiempo te mandó uno y aún no has contestado. Quedad, veros, reiros junt@s, pasadlo bien... No des la oportunidad de que te echen de menos las personas que te quieren, ni mucho menos que tengas que recurrir a mandar este tipo de powerpoints para decirles aún menos de lo que un verdadero abrazo os aportaría.

Cómo pedir amablemente a una mosca que no moleste

La mosca. Quizás considerada como el insecto más incordiante e irritante de la faz de la Tierra... Seres estéticamente feos, sucios, y que no les importa ir a la mierda si se les manda. Y lo que es más mosqueante: siempre están cerca de la oreja. Quizás lo hagan inconscientemente, pero para nosotros, los humanos, es verdaderamente desconcertante.

Cómo conseguir que se alejen de nosotros? Uno de las puntos más importantes, y que hay que procurar evitar (por si las moscas), es disfrazarse como tal. Si eres el típico chulito de discoteca, piscina o playa, déjalo, no vale la pena, hay otras formas de ligar, hombre... No atosigues a las chicas con tus zumbidos... porque ya sabrás dónde te mandarán. Y es más: no te debería importar ir.

Una de las técnicas de las moscas es rondar la mesa una vez que los comensales se hayan sentado a comer. Son peores que los aviones japoneses en la batalla de Pearl Harbor. Las hallarás entre la fruta, el pan, las bebidas... Son peores incluso, y fijaros lo que os digo, que el personaje del Chiquiliquatre que ya nos lo podemos encontrar hasta en la sopa... Para evitar esto, no comas delante de ellas, es de mala educación. Espera que se vayan. Y si no lo hacen, ponles el vídeo de Chiquiliquatre y ya verás cómo se van.

Se trata de una relación común en casi todos los animales. Se puede entender entonces que la mosca, ese ser detestable y cosquilleante a veces, es también, paradójicamente, el artrópodo más sociable y amable de la faz de la Tierra. Y esto, indudablemente, a nosotros, los humanos, nos supera con creces.

Porrompompero oh, yeah!

Llevo muchos años dando el cante. Sí, literalmente hablando; lo que salga del interior, vaya... Y si es preciso inventar de nuevo el inglés, se inventa... Qué más da. Lo esencial es, no dar algunos gritos, sino que los que des, lo escuchen en toda la comunidad de vecinos.

Cuando era pequeño, tenía verdaderas discusiones en casa por mi afición a la música. Evidentemente, cantaba y canto fatal. De ahí que incluso hubiera días que "echaba" a mis padres de casa con tal de no oírme... Cuando esto ocurría, lo consideraba una gran oportunidad para mejorar la acústica de mi tortuosa voz...

Sinceramente, me importa un carajo desafinar. Seguro que a mis vecinos, hoy por hoy, no les da igual, aunque ya están acostumbrados. Porque las ventajas de cantar (o intentarlo) son obvias: liberas cantidades grandes de energía negativa (ideal para los días poco afortunados), accionas tu sentido del humor, reduces el estrés, activas el sistema inmunológico y cómo no... te lo pasas pipa!, sobre todo si acompañas tu actuación con bailes y caras extrañas simulando que estás ante un gran público... Sí, como cantar el famoso Porrompompero de Manolo Escobar pero añadiendo guiños a tus fans... ¡Oh, yeah, baby!

Así que, tanto si hoy tienes un mal día como si no, ¡dále un final glorioso! Resérvate un tiempo para ti, enciérrate en una habitación -en el lavabo hay muy buena acústica- y ponte a cantar. También puedes hacerlo mientras realizas algún trabajo, se te hará más ameno...

Hasta el próximo concierto!

Un día imberbe

A fin de parecernos, sin remedio alguno, a la siempre infantil Heidi, nos levantamos de la cama dando un gran salto, nos vestimos haciendo un refinado contorsionismo y, habiendo bebido leche (algunos apuestan por algo más suculento), nos vamos al monte con las cabras... Aquí entran los jefes, los malos compañeros... En fin, aquéllas personas que nos rodean día a día y que sabes que les falla algo.

Hoy es sólo martes, mañana volverá a ser lunes y así la semana parecerá que nunca termina... Pero es ley de vida laboral: asearse, afeitarse, depilarse... y estar perfectamente impecable ante la llegada del fin de semana.

Qué tiempos aquellos en los que salías del colegio y te apalancabas a ver Barrio Sésamo, con Chema (recientemente fallecido), Espinete y Don Pimpón! Ahora, en cambio, al salir del trabajo, sin duda... Queda más trabajo fuera... Es como un día que no deja de acabarse... Como la barba que no deja de crecer…

De nuevo, la vida

Todo lo que ves y sientes; las farolas, el olor a café intenso, la risa de un niño jugando con sus padres, es algo que, sin quererlo, ha demostrado ser casual. Y nosotros, ese resto de humanidad que alardeamos aún por todo el mundo, somos la moda, "el antojo" que la naturaleza ha querido, con regulares catástrofes, perfeccionar.

Y ni siquiera somos una milésima parte en las enormes escalas de tiempo de nuestro frágil planeta. Ni siquiera una milésima parte, porque hay que recordar que antes de nosotros estuvieron los dinosaurios, y es más: antes de ellos, otra clase de extraños animales y plantas, y antes de ellos, un abundante mundo acuático, y antes de ellos, una colección muy diversa de microorganismos que ya eran capaces de producir oxígeno.

Y la vida siempre ha estado ahí, de una forma u otra, desde una simple bacteria hasta el más gigantesco ser jamás imaginado. Y todo, en sus 4600 millones de años de historia, la Tierra ha sido testigo de excepción de las catástrofes que dieron paso a consecuencias fortuitas propicias para el desarrollo de lo que hoy, apenas sin darnos cuenta, llamamos vida.

Tengo 31 años. Ni siquiera significo nada en ese descomunal largometraje. Pero todo lo que veo, todo lo que siento, trato de compartirlo con mis seres queridos. No hay nada que no se pueda compartir, no hay nada que impida que sonrías a alguien especial, o a un desconocido. No hay nada que evite que no puedas disfrutar del presente, pues date cuenta, amig@ mí@, hoy estás viv@.