sábado, 26 de diciembre de 2009

Buenos Deseos

Sí amigos, ha llegado el esperado y deseado momento de felicitarnos algo que ocurre todos los días, y es que... Nunca llega el momento de tomarnos la dieta como un objetivo real. Por lo tanto, qué mejor la Navidad para desear cosas a los demás y que sólo se queden en eso, en buenos deseos, porque los deseos no cuestan nada y además tienen la ventaja de que los puedes llevar a cualquier parte del mundo, por ejemplo aquella tan típica de:

"Que se acaben las guerras en el mundo"

Y sí, sí, funciona. Total como no lo ves, funciona. Tu deseo recorre el mundo como una paloma blanca de la paz. Lo malo es que con tanta polución acaba siendo como una representación del mal y a lo mejor provocaría más guerras. Así que mucho cuidadito con lo que deseamos. Ahí va otra típica:

"Que se acabe el hambre en el mundo"

Claro, claro... Por eso has desayunado el kilo de alfajores que te trajo tu abuela desde el pueblo, y las gambas que sobraron del otro día, ¿no? Venga ya, hombre. ¿Qué piensas, que el contenedor orgánico que han puesto en tu ciudad va destinado al tercer mundo o qué?

Porque esa es otra, no sé vosotros pero en mi ciudad hay un contenedor para cada cosa: uno para plásticos, otro para cartones, otro para pilas, otro para los deshechos de comida, otro para cristales... Vamos, que me tiro una hora por una vez sin ser yo el que huele mal para reciclar como es debido. Y es que ¿qué entra dentro de los desechos orgánicos?

Haber, ¿un pañuelo de papel lleno de mocos verdes, de esos pastosos que se pegan en cualquier sitio, es un desecho orgánico? Sí, sí, así de fuerte me parece... Eso sin mencionar ya a los bastoncillos para limpiar los oídos ¿qué hacemos, lo lanzamos al contenedor de plástico o al orgánico? ¡Eh, cuidado! ¡Que digo orgánico porque hay gente que no los utiliza y se come sin problemas la parte supuestamente orgánica! ¡Aghhh! ¿Y qué me decís de los restos de un condón comestible? ¿Se puede considerar como desecho orgánico? ¿Y lo que hay en su interior también? Vamos, que me parece que para ser verde estamos aún muy verdes en el tema...

Sin embargo, yo creo que lo peor de los deseos es cuando van dirigidos a uno mismo. Sí, la Navidad es así de cruel. También nos hacemos deseos para nosotros mismos, como ese tópico que suena casi ya a villancico:

"El año que viene me apuntaré al gimnasio"

Y ya te estás haciendo una imagen de ti mismo súper cachas, con un montón de chicas en bikini a tu lado, al estilo de James Bond, sacando pecho y encandilando a todas con tu sonrisa... ¡Vamos, baja ya! Sé realista, como mucho pedirás información y a lo mejor consigues ligar con la mujer de la limpieza, más comúnmente apodada como "El pandero terremoto", conocida así porque cada vez que mueve su trasero, hace temblar todo el edificio.

¿Y qué me decís de ese otro tópico?

"El año que viene me apuntaré a inglés"

Normal. Que yo sepa, James Bond hablaba en inglés. Sí, sí, ya sé que en las películas habla en perfecto castellano, pero creedme, no es su voz. Era la voz prestada de Pocoyó antes de hacerse famoso. ¿Da que pensar, verdad?

En resumen. A menos que para el año que viene decidas apuntarte al gimnasio, te pongas fuerte, consigas ligarte a las chicas más guapas de Londres, y recicles luego la parte de preservativo que ella no alcanzó comerse, ¡cállate hombre! Y no la pifies.

Así que yo mismo voy a predicar con el ejemplo:
¡Te deseo buenas fiestas y un feliz año 2010!

domingo, 20 de septiembre de 2009

jueves, 3 de septiembre de 2009

lunes, 31 de agosto de 2009

Volviendo al camino de vuelta

Caras largas, bostezos interminables, piel tostada untada en crema solar ultra protección para desayunar. Legiones de despertadores se rebelan hoy contra la resaca veraniega cinco minutos antes para conseguir dormir otros quince, o quizás otros quince sobre los quince que se pronosticó hace media hora después del primer cuarto de emitir el primer ladrido y saciarnos –al menos, un poco más- de morriña post vacacional.

Muchos de nosotros hemos pedido –es más, hemos suplicado- a San Alcalino que la hora final tardara en llegar. O en su defecto, que no llegara. Hubiéramos preferido miles de cosas para evitarlo. Pero matar al conejito de Duracell va en contra de la ley de protección de peluches. Así que muchos hoy se han encontrado con la situación de… Con la nueva situación, a partir de ahora, de disfrutar de los lunes al sol y pasarse de vez en cuando por las oficinas de la Inem.

Y es que, a estas alturas, para cerciorarse uno que aún conserva su empleo se necesitan dos cosas fundamentales: la primera es que no hayas recibido ninguna carta que notificara tu despido (tranquilo, Correos va fatal en agosto), y la segunda es que tus jefes no te hagan muecas cuando te vean por la oficina andando como si tal cosa preguntándose si llegaron a enviártela a tiempo.

Dada la delicada situación, y para los que aún no sospechamos de nada, es momento de la vuelta. Y lo más destacable de esto es que muchos saben que deben volver, pero no saben cuándo, ni lo más triste, dónde hacerlo. Hay quienes usan tarjetas-recordatorio con palabras clave y esquemas de colores para anotar los nombres de sus superiores y compañeros (sólo con aquéllos con los que el roce es más bien escaso). Los hay, incluso, que durante el trayecto, escuchan música Feng Shui, y eso no es todo. Hay quien consigue subir al tren o al bus en pleno Nirvana; es decir, levitando como el mejor Dalai Lama, sí, pero sin un pelo de vergüenza por reemprender el regreso y no recordar siquiera cómo dejó su mesa de trabajo. Ni mucho menos, la faena que le ocupaba.

Sin embargo, y siempre pensando en la vuelta (partiendo de la idea irrefutable de que volver es similar al efecto de la gravedad), los hay también que, por misterios de la vida, consiguen acicalarse y con suerte, no pararse de parada mientras aprovechan unos pocos minutos más para dormir. Sí, sí, que la gente duerma durante un trayecto no es ninguna novedad, pero sí lo es, y aunque parezca extraño, que consigan roncar y entregarle el billete al revisor al mismo tiempo.

Y eso sin mencionar los tapers de colección que usábamos cuando íbamos al campo o a la playa con el estofado de garbanzos, qué triste destino el suyo tras haberse convertido en parte de nuestra rutina. Con lo que han sido. Y míralos ahora. Portando verduritas para rebajar esos kilitos de más que, a buen seguro, hemos ganado. O sin ir más lejos, nuestros hábitos. ¿Os habéis fijado la importancia de nuestros hábitos? El hábito de levantarse temprano, el hábito de fingir que te cae bien tu jefe, el hábito de criticar a tus compañeros, el hábito de pasarse veinte minutos en el lavabo para escaquearse, el hábito de mirar el reloj, el hábito de conectarse a Internet a hurtadillas … ¡Vamos, que no somos monjas de clausura!

A todo esto, están, cómo no, nuestros jefes, nuestros superiores, nuestros porque lo hemos parido a raíz de un contrato en el que se nos hace partícipes de sus cambios de humor, de sus broncas (justificadas o no), pero ¿qué seríamos de nosotros para desear urgentemente unas vacaciones sin motivo aparente? Esto es, El Ying y el Yang de tu nómina: el regreso hacia una parte de tu vida hace más corto, a su vez, el regreso hacia tu otra parte más estival. Así que no te preocupes si dejaste el ordenador encendido antes de marchar con una página de internet en pantalla de dudosa reputación, o la impresora imprimiendo cíclicamente las listas de las pensiones y hoteles donde pasar junto a tu familia y/o amigos este agosto. Tu jefe te añoraba, te echaba de menos… Se sentía solo por no poder escupirte mientras te grita… Apadrínale durante once meses al año. Deja que abuse de ti durante ese tiempo, que te ponga de vuelta y media. Él se lo merece. Te aseguro que no te arrepentirás, o sí…

En todo caso, ¿ves? Ya quedan más cerca las próximas vacaciones… Permanentes o no. Porque hablando tanto de vueltas, hay que conseguir siempre darle una vuelta a las situaciones.

domingo, 30 de agosto de 2009

Dáte una alegría
(escenas cotidianas sobre la felicidad)

Enamorarte
Reírte tan fuerte hasta que te duelan las mandíbulas
Una ducha caliente
Ninguno delante de ti en la cola del supermercado
Una mirada especial
Recibir correo
Dar una vuelta en coche por una calle bonita
Encender la radio justo en el momento que están poniendo tu canción preferida.
Quedarte tumbados en la cama escuchando la lluvia
El perfume de las toallas calientes tendidas al sol
Una llamada de alguien lejano
Un largo baño de espuma
Una bonita charla
La playa
Reírse de uno mismo
Las llamadas a medianoche que duran horas
Correr debajo de las tormentas de verano
Reírse sin motivo alguno
Tener a alguien que te dice que eres guap@
Tus amig@s
Escuchar de manera casual a alguien decir algo bonito sobre ti
Despertarte en medio de la noche y darte cuenta de que aún te quedan algunas horas para dormir.
Conocer nuevos amigos o pasar un poco de tiempo con los viejos
Tener a alguien que juega con tu pelo
Un helado
Tener un bonito sueño
Una taza de chocolate caliente en un día frío
Los viajes en coche con los amigos
Subirte a un columpio
Envolver los regalos debajo del árbol de Navidad comiendo galletas y bebiendo un vaso de leche
Cruzar la mirada con un desconocido
Ganar un desafío
Pasar el tiempo libre con tus mejores amigos
Ver las sonrisas y oír las risas de tus amigos
Cogerte de la mano con alguien a quien quieras
Encontrarte por la calle un viejo amigo y descubrir que algunas cosas (buenas o malas) no cambian nunca
Hacer un regalo a un amigo y luego observar la expresión de su rostro mientras abre el paquete y descubre que contiene el regalo que tanto deseaba
Mirar el amanecer
Que te bese esa persona en la que no dejabas de pensar
Una juerga de las que no se olvidan
Un día en un parque acuático
Saber que amas y eres amado
Levantarse de la cama por la mañana y agradecerlo

domingo, 19 de julio de 2009

Sobre ángeles y demonios...


Un ángel de la guarda y su humano protegido (de nombre Pepe, Felixmiano para los amigos), conversando después de que el ángel le salvara de una muerte segura, en plena madrugada, con la ilusión de ver nacer un nuevo día:

-Mil gracias, ángel de la guarda, de no haber sido por ti, no sé qué me hubiera hecho esa apisonadora mientras cruzaba la calle sin mirar en un estado de embriaguez que ni en mis mejores tiempos, oye…
-Sí, sí, si…ya vale, está bien. Aparta tu aliento de mi cara que me vas a hacer que se me caiga el anillo de la cabeza. Es mi trabajo ¿sabes?, para ganarme las alas y esa parafernalia. No es nada personal, ni siquiera me caes bien. Sin embargo te recuerdo que la décima cláusula de nuestro contrato dice explícitamente que debo quedarme yo con las 10 primeras gracias y las restantes deba donarlas a una ONG divina, aunque por el plus de hacerme levantar a estas horas, lo haré al revés… No te creas eso de que Dios ayuda a quien madruga… Antes de venir a salvarte, se me han quemado las tostadas. Total, eso de la caridad no va conmigo, qué le voy a hacer.
-¿Cómo?- se extrañó el salvado.
-¡Uy, quería decir que aquí estoy, mi buen amigo! Ya sabes, para ayudar a los demás, claro que sí...
-Si es que eres un buen ángel, ángel mío...
-Caído, diría yo...-susurró el espíritu, agachando la cabeza.
-¿Caído, mi ángel? ¿Por qué lo dices?
-Vamos a hacer una cosa, mi fiel y apestoso borracho. Pásame la petaca y sentémonos en aquel banco de allí, junto al vagabundo estirado.

Se dirigieron los dos hacia un banco próximo, ocupado en parte por un vagabundo que dormía profundamente. Apartaron algunos papeles de periódicos que cubrían su maloliente cuerpo y con ellos hicieron una guerra de bolas entre los dos. Tras una media hora jugando sin parar, y gritando como locos, no consiguieron despertar al mendigo.

-¿Sabes? Ganarse el cielo es más complicado de lo que generalmente se piensa. Por ejemplo, el otro día me compré unas alas de algodón puro, sí, de esas blanquísimas y relucientes, pero les faltaban pilas, porque no iban... ¡No consiguieron alzarme ni tan siquiera un centímetro del suelo! Y no veas tú, las que sudé para subir un sólo escalón… Total, luego para terminar mancharlas con cualquier cosa. Porque vestir de blanco durante todo el día es un fastidio...¡Todo el día lavando trajes! ¡Esto es un sin vivir! Así que, sintiéndolo mucho, ¡prefiero ser diablo y no romperme los cuernos con tantas cosas!
-No te imagino de rojo- respondió Pepe
-Sí, verás, como la mujer de rojo... Igual. Iría muy mono yo... Con un tridente y un rabo...
-Otro tri… ¿qué?
-Bueno, otro rabo... Haciendo maldades por ahí...
-Te encanta, pillo…
-Sííí, provocando guerras entre países o peor aún: colándome en las colas de las panaderías como hacen las ancianas...
-¿Y serías capaz, ángel?
-No, no...Ahora no... Soy un ángel hecho y derecho y se supone que no debo hacer ese tipo de cosas...Prefiero a que se cuelen a colarme yo. Lo de mostrar la otra mejilla, ya sabes.
-¡Qué cosas tienes, me haces reír!
-Sí, tú ríete, pero es un fastidio que estés haciendo cola como el mejor y cuando crees que ya ha llegado tu turno, venga una adorable y encantadora abuela empujándote en el hombro a comprar lo que era tuyo...
-Mi abuela forma parte del FBI, por eso no puede entretenerse mucho mientras va a comprar los bollos.
-¡Ah!... Ejem, bueno, será eso… ¿Y el aro de la cabeza? ¿Te he comentado lo del aro?
-Ni idea del aro, ¿qué le ocurre? Yo lo veo muy mono, y da mucho morbo.
-No más lejos de la realidad, borracho mío. Los chavales del barrio lo utilizan de canasta... Así, como el que no quiere la cosa…
-¿Y cuando fallan?
-Imagínate de dónde son estas líneas que recorren mi cara. Así, estoy... Más feo que pifio...Eso por no decirte dónde van sujetos los dichosos aros, claro...
-¿Dónde van, mi buen ángel?
-Te lo diré. Dos implantes en el cuello de titanio, material que se usa para fabricar las lanzaderas espaciales,
ahí colocados.... fue el tío de Bricomanía*. Me acordaré de su cara toda mi vida. Se la tengo jurada.
-¿Y los ángeles tienen novias?

En aquel preciso momento, y sin pensárselo dos veces, el protegido beso en los labios a su protector, enternecido por sus palabras y las circunstancias de no haberse convertido en un tatuaje más del asfalto, al lado del chicle con forma de Osito Misha* y una fracción de cáscara de naranja que días atrás había tirada desde su ventana la vecina del quinto de un edificio cercano.

Al ángel se le empinaron las alas, y creyó volar, agarrándose a su pareja y de paso, metiéndole mano sin parar. Los primeros rayos de sol hacían presagiar en su máximo esplendor la llegada del amanecer; los gorriones, cantando, revoloteaban encima de sus cabezas (y del aro de una de ellas) con tal alegría, que dejaban caer de sus picos flores de amapola; los renos domésticos de la ciudad danzaban sin descanso a su alrededor, y Disney no era mortal para imaginar todo esto. Dentro de ese especial momento, el ángel apartó delicadamente a su preferido y se confesó:

-He de decirte algo, mi amor…
-No importa, deja el pasado atrás. No lo estropees, que los síntomas del alcohol no duran para siempre, cojones.
-Es importante, cari. Verás… Soy amorfo... Vaya, que no tengo sexo... Así que dime tú por dónde meamos, ¡vamos, que esta profesión es muy sufrida!- se lamentó el arcángel.

Con la cara paralizada, el ebrio compañero se echó atrás. No podía creer lo que estaba escuchando. Los pájarillos, rechistando, cogieron a los renos por las orejas y se fueron volando hasta la reserva natural más cercana. Por más que el ángel intentaba darle una explicación convincente (si la hubiera), reculaba su posición hasta tal punto que llegó a tocar con su espalda los pies del mendigo, que acabó despertándose. Se incorporó entre una mezcla de bostezos, ronquidos y eructos, y rascándose el trasero, se colocó delante de la singular pareja.

-Perdone, yo a usted lo conozco- aseguró el espíritu.
-¿Cómo que le conoces?-preguntó indignado Pepe- ¿Ya estás pensando en ponerme los cuernos sólo porque nuestra relación esté en crisis?
-Cuando sea diablo, seguramente, si es que puedo desprenderme algún día de este aro infernal…
-No podrás hacerlo- contestó inesperadamente el vagabundo mientras intentaba rescatar su desayuno entre las encías de sus dientes.
-¿Y por qué no?- intentaron averiguar la pareja al unísono reproduciendo a cámara lenta una mueca de desprecio hacia a aquel extraño hombre.

El indigente se quitó su gorra y se recogió su nauseabundo cabello con una goma de pollo. Al fin, dirigió su mirada hacia el ángel y solemnemente, le respondió:

-Porque fui yo quien te las puso, concretamente en el episodio número cinco trillones seiscientos mil millones cuatrocientos cincuenta y nueve de Bricomanía*… O sea, dicho de otra manera, soy Dios, y tanto Pepe Gotera como Otilio son mi mano derecha.
-Sí, vale, vale, que los que estén leyendo ya saben de sobras que si tu programa no aparece en el nuevo testamento es porque cambiaste de cadena después de publicarlo…- dijo el ángel.
-Por cierto, esto… Dios… hablando de todo, ¿para cuándo la beatificación de San Gría?- interrumpió el ebrio amigo antes de caer sobre el banco rendido por el sueño.
-Oye Dios… Ahora que estamos en plan confi, ¿por qué razón colocas un aro a todos los de mi promoción?
-Para que estos humanos se traguen que sois más poderosos que ellos. Ya sabes, para que pasen por el aro…
- Oye Dios…
-¿Qué quieres ahora, por Dios,o sea, por mí?
-¿Hay algún ángel gay famoso en el cielo?
-Bueno, hasta que no muera Jesús Vázquez* (¡yo no lo quiera!)… ¡Porque se ha ganado las alas tras encararse con Risto Mejide*! Venga, vamos, olvida a Pepe por ahora, hoy te esperan un montón de dudosas buenas acciones que hacer, y vas a empezar por invitarme a un café bien cargado.


Bricomanía: programa televisivo y con éxito de bricolaje.
Osito Misha: Mítica serie de un osito que hablaba (como la mayoría de animales de su época)
Pepe Gotera y Otilo: personajes de cómic muy populares antiguamente por sus chapuzas.
Jesús Vázquez: presentador multiuso al frente de Operación Triunfo, un reality en búsqueda (se supone y se acepta como cual) de talentos musicales.
RistoMejide: irreverente (y poco creíble) miembro del jurado del mismo programa.

miércoles, 8 de julio de 2009

De incógnito (I)



Mi nombre es Hanz Mermelada de Melocotón. Soy científico (recién graduado por la Universidad de Torontoentero) y dada mi corta experiencia, he decidido realizar mi primer reto profesional para demostrar a mis colegas que yo también puedo salir en los documentales de la 2 de vez en cuando dando a conocer al mundo mis conclusiones.

Siguiendo los barómetros de mi sandwichera híbrida (y por tanto, menos contaminante) durante más de tres meses continuados, observé que existía un desequilibrio creciente entre estabilidad emocional y vida laboral. Al principio, creía que la causa de ello era la panceta reseca que se hallaba en los bordes; no obstante, y tras jugar al pingpong contra mí mismo durante unos cinco segundos y medio, decidí explorarlo más detalladamente, porque algo me decía que, sin duda, estaba ante el descubrimiento del siglo.

A la mañana siguiente, sobre las 08:00 am, con objetivo de analizar la vida de un trabajador cualquiera, me infiltraba de incógnito en una empresa bajo la apariencia cotidiana de alguien que, durante unas horas, estuvo retenido contra su voluntad en mi espacioso chalet contando tan sólo con una pizza napolitana y una ración extra de patatas con alioli y calamares a la romana, a gusto del sujeto, a la luz de las velas, para cenar, y una cama de agua cubierta con una gran cantidad de pétalos de rosas para acomodarse y ver tranquilamente la última película de Disney en la pantalla panorámica que hay justo encima, mientras las porno-chachas le hicieran la estancia lo más llevadera posible. Sé que no lo iba a conseguir, pero todo sea por la ciencia.

Después de informarme exhaustivamente sobre la empresa donde trabajaba y parecerme a él en la medida de lo posible (tardará mucho a que me vuelva a crecer el pelo y a deshacerme de este absurdo tatuaje de un esquimal meándome el codo), he aquí el informe de la jornada:

Objetivo del experimento: comprobar diferencias en los parámetros anímicos de un sujeto en un día laboral.
Lugar de localización: (GMT+01:00) Zona horaria de Bruselas, Copenhague, Madrid y París, en una empresa situada en Barcelona.

Fase 1 (09:00 – 11:00 horas)
Estado de ánimo: con sueño, poco lúcido aún.
Estado de superiores: sin aparecer.
Estado climático: se han encendido las máquinas de aire acondicionado.
Porcentaje de buenos días entre los compañeros: al 0,0%
Porcentaje de sueño: al 45%
Volumen de música (usando cascos) frente a la pantalla del ordenador: al 15%
Volumen general del despacho: al 0,1%
Número de bostezos acumulados (por mí): 45
Número de bostezos acumulados (contando con todos los compañer@s): 1135
Número de consultas por trabajo en Internet: 0
Número de consultas por ocio en Internet: 125
Porcentaje de rendimiento de trabajo: al 0,1%
Cotilleos escuchados: 15
Críticas al jefe: 140
Ocasiones en los que he bloqueado intencionadamente el ordenador para no trabajar: 8
Ocasiones de frecuencia al lavabo: 2
Número de veces en los que he participado en cotilleos: 15
Número de veces en los que he criticado (¿constructivamente?) a mis superiores: 40
Ocasiones en las que he deseado no estar aquí: 32
Porcentaje de disconformidad con mi sueldo: 57%

Fase 2 (11:00 – 13:00 horas)
Estado de ánimo: enormemente aburrido.
Estado de superiores: sin aparecer.
Estado climático: las máquinas de aire acondicionado funcionando al máximo.
Porcentaje de sueño: al 65%
Volumen de música (usando cascos): al 35%
Volumen general del despacho: al 2%
Número de bostezos acumulados (por mí): 65
Número de bostezos acumulados (contando con todos los compañer@s): 2350
Número de consultas por trabajo en Internet: 0
Número de consultas por ocio en Internet: 346
Porcentaje de rendimiento de trabajo: al -0,06%
Cotilleos escuchados: (15)*2/pi
Críticas al jefe: 152
Ocasiones en los que he bloqueado intencionadamente el ordenador para no trabajar: 10
Ocasiones de frecuencia al lavabo: 6
Número de veces en los que he participado en cotilleos: (15)*2/pi
Número de veces en los que he criticado (constructivamente) a mis superiores: 46
Ocasiones en las que he deseado no estar aquí: 64
Porcentaje de disconformidad con mi sueldo: 78,8%

Fase 3 (13:00 – 14:00 horas)
Hora de la comida.
En el microondas hay una cola de 15 personas.
Tengo sólo 10 minutos escasos para comerme dos entrecots que saben a pescado, rábanos y espinacas menos a carne.

Fase 4 (14:00 – 16:00 horas)
Estado de ánimo: agobiado. Debo investigar por qué el reloj gira en sentido contrario.
Estado de superiores: sin aparecer
Estado climático: estalactitas y estalagmitas por todo el local.
Porcentaje de sueño: al 70%
Volumen de música (usando cascos): al 55%
Volumen general del despacho: al 0,1%
Número de bostezos acumulados (por mí): 135
Número de bostezos acumulados (contando con todos los compañer@s): 4281
Número de consultas por trabajo en Internet: 0
Número de consultas por ocio en Internet: 648
Porcentaje de rendimiento de trabajo: al -0,003%
Cotilleos escuchados: ((15)*2/pi)Ω*<319±
Críticas al jefe: 371
Ocasiones en los que he bloqueado intencionadamente el ordenador para no trabajar: 16
Ocasiones de frecuencia al lavabo: 9
Número de veces en los que he participado en cotilleos: ((15)*2/pi)Ω*<319±
Número de veces en los que he criticado (constructivamente) a mis superiores: 68
Ocasiones en las que he deseado no estar aquí: 124
Porcentaje de disconformidad con mi sueldo: 89,7%

Fase 5 (16:00 – 18:00 horas)
Estado de ánimo: al borde del suicidio.
Estado de superiores: sin aparecer.
Estado climático: las máquinas anti nieve vienen a nuestro auxilio.
Porcentaje de sueño: al 85%
Volumen de música (usando cascos): al 85%
Volumen general del despacho: al 7%
Número de bostezos acumulados (por mí): 201
Número de bostezos acumulados (contando con todos los compañer@s): 6549
Número de consultas por trabajo en Internet: 0
Número de consultas por ocio en Internet: 1200
Porcentaje de rendimiento de trabajo: al -0,001%
Cotilleos escuchados: ∞
Críticas al jefe:∞+∞
Ocasiones en los que he bloqueado intencionadamente el ordenador para no trabajar: 30
Ocasiones de frecuencia al lavabo: 12
Número de veces en los que he participado en cotilleos: ∞
Número de veces en los que he criticado (constructivamente) a mis superiores: 75
Ocasiones en las que he deseado no estar aquí: 209
Porcentaje de disconformidad con mi sueldo: 93,7%

Análisis concluyente:
Experimento realizado con éxito, pero un verdadero coñazo, todo sea dicho.

Al llegar a casa me encontré que el sujeto no quería marcharse. Me suplicó y suplicó, y al final, consiguió ablandarme el corazón. Le eché a patadas de mi casa cuando supe que mi estudio había tenido poca o ninguna relevancia entre la comunidad científica.

Pero no todo está perdido. Perder una batalla no significa perder totalmente una guerra. Porque una cosa es segura: algo me dice que, en algún sitio de este mundo o de cualquier otro, Hanz estará muy pronto ante, sin duda, el descubrimiento del siglo.

lunes, 29 de junio de 2009

La pulga Ramírez (I)

pulga ramírez

La pulga Ramírez
no come,
no salta,
ha perdido el interés de viajar por perro-bus,
porque su ilusión
es convertirse en nadadora
de natación sincronizada,
y no tiene piscinita,
y no tiene ánimo de ponerse
sus bermuditas hawaianas
ni sus moradas gafitas,
porque le falta tres gotas de agua
para completar su piscinita olímpica,
y practicar a ritmo de Camela
su mejor coreografía,
entre el aplauso de un público entusiasta
que la anime a zambullirse
para ser la mejor pulga en su categoría.

sábado, 27 de junio de 2009

Demostrado científicamente

A medida que iba avanzando los meses, varias señales inequívocas hacían presagiar lo inevitable: la llegada del verano. Porque al igual que no hay discotecas sin plastas, un verano no es verano sin calor, un verano no es verano sin colocar la toalla hortera en las playas que te regalan por la compra de alguna revista con contenido rosa, un verano no es verano sin tomar helados ni horchata, un verano no es verano sin chulos-playas ni chulos-piscinas, y lo más importante: un verano no es verano sin mosquitos, sin ronchas en brazos o piernas, sin picores y sin el instinto asesino que, según algunos, dicen que acabaron con los dinosaurios.

Así que no es de extrañar que la gente normal, la de a pie, siga considerando más factible que a esos bichos tan grandes los eliminara una roca gigante proveniente del espacio, y no unos simples mosquitos, porque eso querría decir que cada vez que se exclamara a alguien “Tienes el cerebro de un mosquito”, en verdad le estaría regalando los oídos, porque ésta podría responder fácilmente “Oh, gracias, para mí es sencillo acabar con lagartijas de más de diez metros de altura”, cuando ahora, con la versión oficial que apoyan numerosos científicos en la que cuenta que algún vasco lanzó una roca al aire y con la fuerza de la gravedad, volvió a caer a tierra, extinguiendo así gran parte de la vida en la faz del planeta, se considera más a una escasez de luces que a otra cosa.

Pero cuidado. ¿Hasta dónde podemos fiarnos de estos insectos? Un prestigioso estudio de la Universidad de Bichitos Sanguinarios y Felices (UBSF), ha analizado sistemáticamente su ciclo vital, así como su comportamiento y la trascendencia que podría tener para nosotros, la especie humana, en un futuro. He aquí parte de dicho trabajo:

¿Qué es un mosquito?
El mosquito es un insecto de patas largas y pequeñín con muy mala sangre y seguramente con cara de pocos amigos que se extiende por todo el mundo. Mientras que los mosquitos machos son vegetarianos, los mosquitos hembras (científicamente llamadas mosquitas), prefieren beber la sangre de sus víctimas.

¿Cuáles son sus orígenes?
Los mosquitos han estado aquí desde siempre, por lo que se piensa que se trate de una especie alienígena que esté destinada a controlar todas las formas de vida existentes en este pequeño planeta.

¿Dónde nacen?
En sitios tenebrosos como pantanos, cloacas, macetas…

¿Qué debes hacer si te pica uno?
Rascarte.

¿Y si esto no funciona?
Rascarte más fuerte o darse una ducha de amoníaco.

¿En qué momento del día suelen picar más?
Cuando somos más vulnerables. Esto es, por la noche.

¿Cuál es el procedimiento de ataque de un mosquito?
1 Entrar por un resquicio finísimo de alguna ventana.
2 Si es temprano, apalancarse en el techo o en una de las paredes de la habitación sin ser vista.
3 Para matar el tiempo de espera, realiza mini sudokus
4 Una vez que la víctima se estira en su cama y concilia el sueño, posiblemente el mosquito no haya podido aún resolver ningún sudoku, ya que las luces de la habitación se han apagado y no sabe poner los números, así que vuela hacia su víctima y le tortura con una sesión de los cuarenta éxitos mosquiteros de la historia en su oído.
5 Una vez que el mosquito consigue despertarle por cansino, y aprovechando su aturdimiento, le pica donde más le plazca (nótese que el sitio de la picadura esta sujeta al libre albedrío del propio insecto, así que puede picar en cualquier parte del cuerpo).

¿Cómo evitar las picaduras?
Taparse con la sábana, ponerse calcetines de lana y bufanda. Si por el contrario, a causa del verano, se opta por usar repelentes, que el vecino incordio de nuestra comunidad permanezca sin dormir en la misma habitación que tú velando por nuestra seguridad.

¿Qué hay que hacer para ahuyentarles?
Abrir todas las puertas y ventanas de la casa. Correr tras de él con la revista enrollada que regalaba la toalla de playa e indicarle amablemente los distintos puntos de salidas de emergencia existentes. No se asegura que funcione, pero al menos reduciremos azúcar en nuestra sangre con el ajetreo y quizá no seamos su plato fuerte por hoy.

¿Dónde acostumbran a morir?
En nuestras lámparas, fluorescentes y generalmente al lado de un gusiluz.

¿Podrían acabar con nuestra especie?
Por supuesto que sí. Tan sólo hay que considerar la evolución drástica que han sufrido para convertirlos aún más peligrosos. Un grupo de mosquitos que felizmente revoloteaba por la sabana africana, se toparon con una manada de tigres, y fue tal el flechazo que tras unas horas de orgía, los mosquitos quedaron preñados, y llegaron a Europa en primera clase, dando a luz un nuevo engendro de asesino aún más mortífero: el mosquito tigre.

En fin, nos guste o no, somos su desayuno, su comida, su merienda, su cena, y no hay escapatoria posible. Demostrado científicamente.

domingo, 21 de junio de 2009

Hoy


Esta mañana desperté emocionado con todas las cosas que tengo que hacer antes de que el reloj marque la medianoche. Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante.

Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener.

Hoy puedo quejarme porque el día esté lluvioso o puedo agradecer a la naturaleza porque las plantas están siendo regadas gratis.
Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero o puedo estar contento de que mis finanzas me empujan a planear mis compras con inteligencia.
Hoy puedo quejarme de mi salud o puedo regozijarme porque estoy vivo.
Hoy puedo lamentarme de todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo o puedo sentirme agradecido que me hayan permitido haber nacido.
Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.
Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones.
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir al colegio o puedo abrir mi mente enérgicamente y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.
Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente, cuerpo y alma.
Hoy el día se presenta ante mí, esperando que yo le dé forma…
Y aquí estoy, el escultor que tiene que darle forma. Lo que suceda hoy depende de mí, yo debo escoger qué tipo de día voy a tener.

Así que...
¡QUE PASÉIS UN GRAN DÍA, A MENOS QUE TENGÁIS OTROS PLANES!


(este texto lo empleo mucho en mis clases de risoterapia, de autor desconocido)

domingo, 14 de junio de 2009

Sobre la intelig@ncia (I): leyes para anticiparse


Todos sabemos que pensar requiere un esfuerzo casi humano, por eso -digo yo-, se inventaron tantas cosas para evitarnos tal molestia, como la llegada de las agendas, los calendarios, las pastillas de la memoria, los lunnis avisándonos de que ya es hora de ir a la cama, el programa de Ana Rosa, los anuncios de MiXta… Quizás para mermar las cosas que pensamos de forma automática, y ralentizar así el poder realizarlas en el momento justo.

Por ejemplo, un caso típico: te encuentras en la discoteca. Aquel/la chic@ te llama la atención, tiene un físico tremendo y parece fijarse en ti. Tú ya estás teniendo todo tipo de fantasías sexuales con esa persona en medio segundo antes de coger la situación por los cuernos y, como primera fase, presentarte. Pues bien, justo en ese momento, y sin previo aviso, siempre hay alguno que se te acerca por detrás tuya propinándote un fuerte empujón en tu hombro, y por la cara, destroza tu plan –hasta ahora, perfecto- de ligártel@ simplemente porque ha cogido antes que tu la idea de abordarl@, y posiblemente en este caso, de poder realizar todas esas fantasías a tu salud en cama ajena. Y lo mismo ocurre con las ideas en el trabajo. Ten cuidado de no pensar en público. Es más: ten cuidado de pensar en el trabajo. Ocho horas encerrad@ en un recinto con personas que no conoces te convierten en un superviviente si consigues que los demás no averigüen casi nada de tus ideas por mejorar tu empresa, porque siempre habrá alguien más perspicaz que tú que está dispuesto a robar y demostrar tu inteligencia poniéndola en práctica ante tu jefe. Y claro, ¡toma plus por aumentar la producción!. Dicho de otro modo, lo grave no es que pienses, siempre y cuando no pienses en voz alta, lo grave es que parezcas ser más inteligente (aunque lo fueras) delante de los demás, ni siquiera a la hora del café, antes de ejecutar tus ideas. Eso ayuda mucho. Tus compañeros por conseguir el agradecimiento de tu jefe son capaces de cualquier cosa, incluso de dejarte sin leche para tu cortado. Y así te encontrarías: solo como la una.

La buena noticia es que nadie es demasiado inteligente. Y si alguien lo es, es debido a que aún no ha llegado a conocerse bien. Porque eso de pensar está muy bien, pero ser inteligente nos permite ir más allá: nos da a menudo la posibilidad de ignorar y a hacer oídos sordos a nuestra propia inteligencia. Por lo tanto, que tu despreciable vecina del décimo te saque las mil y una para no pagarte el recibo de la comunidad, no es de ser poco inteligente, sino de ser un auténtico pardillo, pero lo serías más si, para colmo, te convenciera para que le cargaras las bolsas de la compra utilizando únicamente las escaleras, puesto que el ascensor se averió el día anterior.

Ser inteligente, además, es tener la capacidad de almacenar datos en una unidad Intel –alojada en el cerebro- de un grupo de gente variopinta. Es un monopolio de células abusonas que toman por tontas a las demás, o una actitud que no se sabe muy bien para qué sirve si tanto cuesta aprender que se tiene para algo.

Recuerda estas leyes si quieres triunfar inteligentemente en la vida:

- Si tienes una idea, deja de pensar al instante en ella. Lo único que haces cuando la desarrollas en tu cabeza es propagarla por medio de ondas a tu peor enemig@, y no dudes que se te anticipará. Lo mejor cuando tengas una, cantes una canción inverosímil (como el lalalá) para interceptar la conexión a otras personas mientras te encuentres en la misma habitación que ellas. Como no está previsto que cantes a tu bola y sin ritmo ante los demás, te tomarán por loc@ y huirán de ti, conservando así tus ideas, y pudiéndote poner tanta leche en el café como quieras.

- En el momento que alguien tiene una idea maravillosa en el mundo, algún satélite de tantos que orbitan sin parar nuestro planeta, inmediatamente la recoge y la distribuye entre los extraterrestres, que son supuestamente inferiores a nosotros. De hecho, ET era tonto ¿sino por qué iba a bajar a la Tierra precisamente en la década de los ochenta? ¿Para conocer a Naranjito? No, no, ni hablar. Hizo un viaje tan largo porque cogió la idea de sus vecinos de “V” de pasarse por este mundo y adueñarse de él. ET pudo cumplir la primera parte. La segunda, debido a su cara de pan, no le fue posible, aunque se llevó una planta moribunda a cambio, que algo es algo, oye.

- Bajo ninguna circunstancia pienses los lunes por la mañana que eres el único que merece quedarse dos horas más en la cama. Hay muchísima más gente que piensa lo mismo al mismo tiempo, en la misma situación que tú. Pero no te preocupes, si el lunes no es muy original pensar en ello, prueba de pensarlo el resto de días de la semana. Sé perseverante y triunfarás.

- Es una bobada eso de que para ser inteligente hay que saber que no se sabe nada, porque si ya lo sabes, sabes algo más que nada, y eso es mucho más que saber algo, porque instantáneamente ya sabes que no sabes nada y al mismo tiempo que nada es algo que es algo que sabes. Por lo tanto, la corrección a esta frase es: si hay que saber, se sabe, pero afirmar lo contrario es tontería.*

- Actúa primero y luego piensa en cómo arreglarlo. Si estás en la empresa, escucha tu lado emprendedor y dile sin tapujos a tu superior lo que piensas de su pésima gestión; si estás en tu comunidad de vecinos, escucha a no escuchar a nadie; si estás en la discoteca, escucha a tu… Bien, quiero decir que vayas a por todas, anticípate y demuestra que puedes ser tan pulpo como el que más.

- Por último, convéncete para siempre que la inteligencia no te perseguirá nunca ni a ti ni a nadie, ¡así que anticípate a la de los demás!

*(homenaje a cruz y raya)

domingo, 24 de mayo de 2009

Pause


Apenas recordaba ya tener un día de esos en los que te dan ganas de pegarle una patada a lo primero que el cerebro escoja para hacerlo. Lamentablemente, el cerebro actúa y se hace eco de nuestro estado de ánimo escogiendo aquello más duro e inamovible al que podamos, sin éxito, escarmentar. Ya no es sólo por el hecho de descargar, sino de evitarnos la molestia de creer que salir lesionado mejoraría en algo la momentánea pero intensa situación que nos invade, como en aquellos capítulos eternos de Oliver y Benji en los que lesionarse estaba a la orden del día, pudiéndose ver a todo un equipo destrozado, sobre todo el capitán, y sin embargo, permitirse el lujo de tirarse tres capítulos siguiendo la trayectoria del balón hacia la portería contraria para que al final alguien se pusiera en medio, un mártir, un tipo súper cabreado que sentía la necesidad de salvar como fuere su honor -generalmente el capitán del equipo rival- y dando su último hálito, variar la dirección del esférico, cuya velocidad debía ser semejante a la del sonido, y con un tobillo roto y tres esguinces a su haber, marcar desde la otra mitad del campo. Desde luego, el que no se hacía daño era porque no quería, porque ocasiones no faltaban.

En la realidad, no trates de imitar bajo ningún concepto a los dibujos animados ni a las series de ficción, sea cual sea tu actual estado de ánimo. Imagina que tardas tres días en llegar al trabajo por una cuestión de honor, o marcar el billete de tren en la taquilla a quinientos metros antes de llegar por miedo a perder el tren: sin duda algún espabilado se colaría, y el tren se iría sin ti. Imagínate que todo el mundo solucionara sus diferencias con kameames (onda vital para los menos eruditos), o que viajaran de un país en otro en nubes esponjosas y amarillas en protesta a las tasas de vuelo, o los coches se pudieran guardar en cápsulas para evitarnos los dolores de cabeza al aparcar y cometer a su vez el error de confundirnos alguna vez con los dichosos supositorios.

Imagínate por imaginar que se te rompe la lavadora y debes arreglártelas cincuenta y dos días seguidos con la misma ropa, ya que tu mujer o marido te lanzó ayer tarde un kameame por no haberte acordado de su santo y esquivándolo con soltura, fue a parar al armario ropero de tu habitación, quemándote toda la ropa, incluso la que guardabas como un tesoro desde tu primera comunión. Imagina, para colmo, que tu pareja coge prestada tu cartera para darse un capricho a tu salud. Algo parecido le ocurrió a Heidi, esa dulce niña morena de los Alpes suizos, que pasó a la historia no por su inocencia y dulzura, sino más bien por lo descuidada que llegó a ser después de una cincuentena de capítulos sin mudar de ropa. No era de extrañar que la niña fuera como drogada a todas partes. Tan sólo deciros que Pedro, su fiel y torpe amigo, se iba con las cabras al monte porque consideraba que olían mejor que su amiga…

Imagina que a las mujeres les diera por decir: “pechos fuera” antes de quitarse el sostén y provocaran una serie de latigazos mundialmente insostenible, o que cada familia, en casa, tuviera un alienígena peludo cuyo plato preferido fuera comerse a la gata del vecino, que maúlla todas las noches en busca de una noche loca. Imagina que ese mismo vecino, feo hasta el tuétano de sus huesos, te hace varias visitas al cabo de la jornada para rompernos por accidente la vajilla china (entre otras cosas) y encima preguntarse si ha sido él quién lo ha provocado. Imagínate lo desastroso que sería si la policía actuara y vistiera igual que los Power Rangers, realizando coreografías más que ridículas en plena calle antes de poner una multa a un infractor: o peor aún, que patrullaran la ciudad como Mosqueteros a golpe de espada, o en su defecto, a golpe de palillos de dientes, con unas ajustadísimas mallas que ni Nacho Duato. Hazte la idea, también, de lo patético que sería que las fuerzas del orden y la paz emplearan un gadgeto-multa, una gadgeto-persecución policial, una gadgeto-sirena que colocaran encima de su gorra, o un gadgeto-alcoholímetro para controles en carretera.

No obstante, para hablar de la ley, evidentemente, hay que hablar de tener un coche negro con luces rojas hipnotizadoras instaladas en el morro, un sistema electrónico capaz de lanzar proyectiles y gases paralizantes, escanear la zona en busca de chicas o chicos guap@s, realizar grandes saltos, y por supuesto, mantener una conversación fluida con el conductor, cuyo peinado recuerde inevitablemente al del cantante de Boney-M, y que el ocupante del vehículo consiga un trabajo temporal en verano como vigilante de la playa… Esto sólo ocurre en la ficción, y os diré porqué. Porque el escáner del coche no podría registrar en su totalidad los pechos de Pamela Anderson.

Supón que damos la vuelta al mundo en ochenta días. Que dejas la luz del salón encendida y que, al volver, siga emitiendo luz, gracias al cambio entre los halógenos y las bombillas de alambre. Willy Fog no dio cuenta de ello, pero en los tiempos que estamos, ¿no sería un tanto irresponsable permitir que tu compañía energética tuviera la oportunidad de colarte una factura que daría para alumbrar la Torre Eiffel durante dos siglos enteros?

Tampoco cuela que en el barrio donde creciste te encuentres paseando a un erizo gigante rosado, a un muñeco enorme de peluche campeón de pinpón, a un niño malcriado que enseña sin parar su culo o a un grupo de chavales que, en lugar de jugar a cualquier cosa corriente, se disputen un campeonato Pokemon destrozando el mobiliario urbano.

Imagina ahora que tu padre es un respetado médico de la seguridad social, que al llegar a casa sea un cabeza de familia modelo, una casa por cierto que muchos de nosotros sólo veremos en series de ficción, y que en ella vive dos generaciones, incluido el abuelo que te llama por tu nombre de pila con una voz desgarradora cada vez que has cometido una trastada. O figúrate que tu padre sea dueño de una cantina, e igual, que vive un montón de gente en casa, incluida la madre de alguien que ya no vive ahí, cuya distribución recuerda mucho a la anterior, con la cocina a la derecha según entras, el salón a la izquierda, y en frente de la puerta de entrada, una escalera que accede al piso superior, donde los dormitorios. Y lo más extraño: que tengas un amigo común en ambas, un tal Poli o Fiti haciendo el mismo papel de cansino pero entrañable confidente.

Quítate de la cabeza que tus amigos y familiares vendrán en tropel para impedir el embargo de tu piso. Nadie cantará contigo el “No, nos moverán”, ni mucho menos podrás oír ni de lejos la música de fondo y el gran acontecimiento social que repercute estar en máxima audiencia. Y cuando se te acaben las fuerzas, cuando ya no puedas más y exhaustos la palmes, es penoso que esperes que, en tu entierro, alguien traiga un reproductor de cd’s con la canción de “Algo se nos muere en el alma cuando un amigo se va”. Si acaso, lo mucho que podría pasar, es que aquel preciso día viniese un niño que, atravesando el atlántico con un mono blanco en el hombro, se presentara con la ilusión y la feliz idea de conocer a su fallido progenitor, ahí, delante de tu desconsolada pareja, debido a aquel fallo que tuviste años atrás en tu despedida de soltero con la chica de la tarta o el bombero de manguera larga… Tu pareja, resignada, cogería prestada de nuevo la cartera para darse un capricho a tu salud. Es decir, a tu sin salud.

Imagínate para terminar cuántos días malos, cuántos días horribles y cansados en los que las fuerzas han mermado tu ánimo podrían resolverse desde el mismo momento en que te convencieras en que es tu ánimo el responsable de proporcionar dicha fuerza, por ello, y esto es real, la energía se mide por la intensidad del momento; la alegría, por el momento en que se aprovecha cabalmente la energía.

sábado, 16 de mayo de 2009

Los Tres Cerditos (O el origen de la peste porcina)

Tres Cerditos

En el corazón de un bosque vivían tres cerditos cobardes pecadores de la pradera, por eso el lobo siempre andaba persiguiéndoles para hacerse unas cuantas salchichas y jamón ibérico, como todo el mundo. Para escapar de él, los cerditos decidieron hacerse sus propias pocilgas.

El primer cerdito, el perezoso de la familia, decidió hacérsela de paja, sin grandes lujos y un estanque de barro en medio del salón para ver cómodamente la final de la Champions. En un minuto ya estaba hecha. Y entonces se dedicó a revolcarse por el barro y a comer como un cerdo durante el resto del día.

El segundo cerdito, un glotón, prefirió hacerse una pocilga gracias a Ikea. No tardó mucho en construirla, aunque se le resistieran al principio los tornillos de cuyo nombre no me acuerdo. Y luego se echó a comer manzanas desde su sofá Karlstad y su reposapatitas Poäng.

El tercer cerdito, muy trabajador pero al fin y al cabo mileurista, optó por construirse una pocilga de ladrillos y cemento, por esto de que el sector de la construcción había caído en los últimos tiempos y podía coger todo ese material con total libertad de cualquier obra cercana sin acabar. Tardaría más en construirla pero se sentiría más protegido. Después de un día de mucho trabajo, y ventanales góticos, la pocilga quedó preciosa. La reconstrucción más exacta de La Sagrada Familia que el mundo ha conocido, si la original estuviera ya acabada, claro.

Pero ya se empezaba a oír aullidos cercanos en el bosque…
No tardó mucho para que el lobo se acercara a las pocilgas de los tres cerditos. Hambriento, se dirigió a la primera pocilga y gritó:
- ¡Ábreme la puerta! ¡Ábreme la puerta o soplaré y tu pocilga tiraré!
Como el cerdito no la abrió, el lobo sopló con fuerza, y derrumbó la pocilga de paja sin problemas. El cerdito, temblando de miedo, salió corriendo y entró en el hogar sueco de su hermano.
El lobo le siguió, con una mascarilla en la boca para evadirse de la peste que había causado el derrumbamiento de la casa de paja. Y delante de la segunda pocilga, llamó a la puerta, y volvió a gritar:
- ¡Ábreme la puerta! ¡Ábreme la puerta o soplaré y tu pocilga tiraré!
Pero el segundo cerdito no la abrió y el lobo sopló y sopló, y la cabaña se fue por los aires. Asustados, los dos cerditos corrieron y entraron en la pocilga de ladrillos de su hermano.
Pero, como el lobo estaba decidido a comérselos, llamó a la puerta y gritó:
- ¡Ábreme la puerta!¡Ábreme la puerta o soplaré y tu pocilga tiraré!
Y el cerdito trabajador le dijo:
- ¡Soplas lo que quieras, pero no la abriré, así que si quieres entrar, paga una entrada como todo el mundo!

Entonces el lobo, rácano como él solo, sopló y sopló. Sopló con todas sus fuerzas, pero la pocilga no se movió. Era muy fuerte y resistente, aunque demasiado recalcada para su gusto. El lobo se quedó casi sin aire, y eso que de joven participaba en los grupos corales de su manada.

Pero aunque estaba muy cansado, no desistía. Trajo una escalera, subió al tejado de aquella enorme pocilga y se deslizó por el pasaje de la chimenea. Estaba empeñado en entrar en ella y comer a los tres cerditos como fuera. Pero lo que él no sabía es que los cerditos pusieron al final de la chimenea un caldero con estofado de garbanzos hirviendo. Era el segundo plato de aquella noche, justo después de una deliciosa paella. Y el lobo, al caerse por la chimenea, acabó quemándose con el agua caliente. Dio un enorme grito y salió despedido por la chimenea para nunca más volver. Semanas más tarde, el lobo murió de una extraña gripe. Lo dejó todo a obras de caridad, distintas fundaciones de causa ecologista y sobornar a Soraya para que no cantara en Eurovisión.

Y así, los cerditos pudieron vivir tranquilamente hasta el día de la matanza final.

domingo, 3 de mayo de 2009

Das Fröhliche Wurst


(Castillo de Neuschwanstein, Baviera)

La vida está compuesta de muchas cosas, y entre ellas, la manera de poder sentirla. Mientras podamos sentirla, estaremos vivos. Es así de sencillo. Por desgracia, hay mucha gente que actúa como si fuera a vivir eternamente, y no aprecia los detalles que cada día hacen de su existencia algo único e irrepetible.

Es algo que repito constantemente en mis talleres de risoterapia. Puede ser que, mañana, un rayo nos fulmine (sin contar que irremediablemente nos despeinará el pelo) y acabe con nuestros deseos, rencores que no se pudieron solucionar a tiempo, o impedirnos de dar un beso especial a quien ya conoces. O quizás sea la gripe porcina quien se encargue de ello. Sin duda, es una explicación metafórica a nuestra razón de afrontar los problemas: esperamos que algo ajeno acabe con nosotros sin darnos cuenta de que nuestro orgullo ya se encarga ahora mismo de ello.

Tragarnos nuestro orgullo no significa sentirse derrotado. Significa ganar al orgullo. Tenedlo en cuenta. Esto es importante si en vez de salirnos siempre con la nuestra, dejamos que los demás conozcan nuestra verdad en lugar de imponérsela. Porque hacernos creer que hay una única verdad en la vida es tan erróneo como asegurar que existe una única manera de vivirla.

Hace poco, en Semana Santa, viajé a Alemania, a un pueblecito cercano a Múnich, Shongau, para ver a una muy amiga mía que en febrero dio a luz a un niño precioso, Unai, del cual soy su padrino. Es la segunda vez que subía en menos de un año a aquellas frías tierras de Baviera. La primera fue para su boda, celebrada en aquellos cautivadores e idílicos parajes. Y como ya expliqué aquí, fue una experiencia de lo más gratificante.

En aquella ocasión, no tuve tiempo de comportarme como un verdadero turista, con la cámara de fotos siempre a mano y con la mochila llena de postales. Sin embargo, dado que en un viaje no sabes ciertamente qué te va a deparar, las cosas que hice, pensé y disfruté por aquel entonces fueron mucho mayores en relación al tiempo que estuve allí. Son de esas sensaciones, escasas por otra parte, en las que caes en la cuenta que has vivido mucho más de lo que suele abarcar un día entero. Y es un efecto de relatividad del tiempo tan real como que existen otros muchos días en los que la manecilla del reloj se dirige, y sin motivo, hacia los cinco minutos anteriores de hace una hora. Por tanto, ¿qué verdad hay en todo ello?

Nuestras expectativas, ilusiones, proyectos y metas se basan en el tiempo que disponemos para vivirlas. Si esperamos demasiado una cosa, quizás no se produzca nunca. Nos obsesionamos con ella, y no estamos receptivos a los cambios, por pequeños que fueran, que se están realizando para llegar a ella. Nuestro orgullo, o dicho más vulgarmente, nuestra cabezonería, no tolera otro modo de hacer las cosas que la que tenemos en mente, cuando hay infinidad de trayectos para conseguir nuestro propósito. En cambio, si estamos receptivos, no sólo estamos disfrutando con lo que nos ocurra, sino que nos entregaremos más abiertamente a las nuevas posibilidades que nos ofrece la vida.

Y lo mismo pasa con las relaciones sociales. En lugar de ser ella o él el que dé el primer paso, ¿por qué no lo das tú? Es otro camino tan válido como el primero, y seguramente con mejores resultados. No lo dudes.

Siguiendo con la historia anterior, en mi segundo viaje a tierras bávaras, y en pleno primer aniversario de Irlhadia, aprendí a convivir con gente muy distinta a mí, por mucho que me costase y me negara, en un principio, a aceptarlo, cuando son personas con las que compartes un viaje y no sólo eso, conoces desde hace mucho tiempo. Quizás por ello no fue un viaje, al principio, tan espléndido como el anterior, pero ¿qué debía hacer, resignarme?

Por supuesto que no. Simplemente aceptar que hay otras personas distintas, y no menos maravillosas, a mí. Estuve una noche pensando en ello, y bueno, las enormes bolsas de los ojos que tenía al día siguiente fueron la prueba de mi cambio de actitud frente a ellas y al propósito general de mis verdaderos objetivos sobre aquel viaje: pasarlo bien, disfrutar de las panorámicas, abrazar y sentir a mis amig@s.

Al final, no sólo lo conseguí, sino que quedé maravillado por todo lo que llegué a ver y conocer en tan pocos días entre castillos, lagos, montañas, bellas alemanas… y lo más vehemente importante: no sólo el tiempo había acelerado su paso en proporción a lo que yo esperaba de él, sino que estoy convencido que el tiempo esperaba de mí que le diera, a cada segundo, nueva e irrepetible vidilla. Porque si una cosa es segura, y debemos aceptarlo, es que el reloj no espera a nadie.

Y tú, ¿a qué estás esperando?

lunes, 27 de abril de 2009

lunes, 6 de abril de 2009

Las cosas que he decidido poner en mi pequeña maleta

Hace ya cosa de tres años decidí irme conmigo mismo, casi tirándome de las orejas, a Roma. Fue uno de esos viajes espirituales en los que te das a conocer y realmente te das cuenta que, viajando solo, es cuando más gente conoces. El destino fue la capital italiana porque mi deseo era visitar el centro del Imperio Romano, cuya historia me fascina y me sigue cautivando desde pequeño. Esa es mi auténtica religión. Cumplir los deseos uno a uno, y visitarlos a su justo tiempo, cuando toque hacerlo.

Para mí fue muy importante visitar el templo derruido donde reposan las cenizas del gran Julio César, mi personaje favorito (y sin tapujos) de la historia. Y supongo que una maleta pequeña era suficiente entonces para meter tan gran aventura.

El año pasado, sin embargo, volví a utilizarla para un proyecto aún más encantador: visitar a mi amiga Sonia al país donde ella reside, Alemania, puesto que había llegado el momento en que su boludo argentino le diera el “Sí, quiero” ante la presencia de varios amigos, familiares y en fin, personas que sintieron de aquella celebración algo realmente bello, y lo que era más real: sólo necesité dos días de amor en mi pequeña maleta para que ella pudiera verme allí, a miles de kilómetros de mi hogar, aquel día. Me llevé lo justo: el traje de boda, la cámara de fotos y cuatro tonterías más. Pero lo más importante fue que esa maleta, trajo más cosas de las que se llevó, y no hablo de ganancias materiales. El caso es que su marido me cogió más cariño del debido y le dio una pena enorme que ya tuviera que regresar a Barcelona. Supongo que si está leyendo esto, se estará riendo ahora mismo.

Al despegar de Múnich de vuelta a casa, todo el afecto que sentí por parte de ella y su esposo así tanto de sus amigos más queridos, que tan amablemente nos ofrecieron alojamiento en su propia casa sin conocernos de nada, fueron parte de mi cinturón de seguridad. Me consolaba mirar por la ventanilla de vez en cuando para convencerme que no se trataba al fin y al cabo de volar sobre las nubes, sino estar en ellas. Siempre guardaré aquellos días en mi corazón.

A los pocos meses de aquella boda, nació Unai, un niño preciosísimo el cual apadrino. ¿Y sabéis? Me muero por conocerle. Así que no se hable más. El próximo jueves día 9 de abril, mi pequeña maleta volverá a llevar, entre otras cosas, mi gran ilusión, mi deseo de abrazar a una gran amiga que quizás no lo esté pasándolo muy bien últimamente y de darle una alegría enorme, cómo no, a su boludo marido.

Quizás no pueda conseguir hacer un Tetris perfecto con todo lo que esta vez tengo que colocar. El regalo para Unai es grande y apenas me queda sitio para nada más. Luego, el kit de supervivencia estética: colonia, desodorante, crema para el cutis…, los pantalones, las camisas, el calzado, la ropa interior (que es muy colorista, por cierto)… Haré lo que pueda para cerrarla. Si acaso la precintaré, o… no sé, le pondré grapas de oficina para que no se abra…

Sin embargo, una de las cosas más importantes que llevaré no estará dentro de mi pequeña maleta. Tampoco será mi presencia, ni mucho menos las toallitas refrescantes que acostumbran a darte en el avión, mal pensados. Esa cosa a la cual hago referencia la estoy escribiendo ahora, en este justo momento, y es el encontrarme de nuevo nervioso por volverles a ver, a todos ellos, y poderles abrazar y besar tan fuertemente como si los hubiera visto ayer mismo.

Esto, por mucha capacidad que dispongas, amiga mía, no cabe en ninguna maleta.

Muy pronto: La boda de mi mejor amiga (no te lo pierdas!!!)

sábado, 4 de abril de 2009

Era tecnoinlógica (II): Versiones Messenger

Ahora que está todo inventado, ¿créeis realmente que el progreso se va a detener aquí?
La comunicación es uno de los pilares básicos de la humanidad. Debido a ello, sabemos lo importante que es para ti y los tuyos estar en contacto. Ahora hacemos de la comunicación algo mucho más fácil.

Y ya que el Messenger fue inventado por la competencia, te presentamos la nueva generación de mensajería instantánea que se adapta perfectamente a tus necesidades. ¡Conócelas y disfruta desde hoy!

Messernoser

Desde ahora, tener una conversación interpersonal es de lo más fácil. El único requisito del sistema es tener conciencia. A través de Messeronoser, dialogarás directamente con tu voz interior, para ayudarte a comunicarte contigo mismo como nunca antes.

Recomendaciones de uso:
Trate de ser neutral. Toda violación de derechos o el mal uso del programa quedará grabada para siempre en su memoria. Utilice su conciencia debidamente.

Messenave

Si has pecado y deseas confesarte, ¡ahora puedes hacerlo desde tu casa! Tenemos curas las 24 horas del día trabajando y repartiendo penitencias como churros. ¡No te quedes sin la tuya, descárgate e instala Messenave, el programa que te llevará directamente a los cielos!

Especificaciones y otros servicios:
Incluye contactos como Ave María Purísima y Sin pecado Concebida.
Con opción de realizar la 1era comunión on-line vestido de marinerito o princesa.
Es posible bautizar a su hij@ o apadrinar a un niño sin salir de casa.
Reciba el “Sí, quiero” en pocos segundos de su pareja y cásese a miles de kilómetros de distancia.

El mejor método para comunicarse con Dios.
Se reparten archivos adjuntos como ostias, palmas o agua bendita.
Ya es posible excomulgarse usted mismamente simplemente desinstalando el programa.

Messenego

Para aquellos que se idolatran frente al espejo durante horas, ya está aquí Messenego, un programa ideado para recibir halagos y piropos y que te informa de las últimas tendencias metro sexuales de tu ciudad. ¡Lo vas a amar tanto como a ti mismo!

Especificaciones:
Cámara integrada que realiza una imagen del rostro y la coloca directamente en el avatar.
Photoshop incorporado que crea liftings rápidos para las bolsas de los ojos, y su dentadura más blanca.

Messachisachis

Perfecto para hipocondriacos y para si usted está teniendo un paro cardíaco. Sólo ha de conectarse a Messachisachis y un ciberdoctor titulado le confirmará en pocos minutos si usted se está muriendo o no, o en cambio, si sólo está incordiando.
Realiza también justificantes de empresa y partes de baja y alta, que ellos recibirán directamente por email.
Usted podrá hacerse un chequeo on-line sin compromiso alguno.

Especificaciones:
Aprobado como refuerzo a las urgencias de la Seguridad Social. Por favor, no lo sature.
La velocidad de respuesta del ciberdoctor dependerá según la conexión de la red disponible.
Los virus informáticos no son aplicables, de momento, a las personas. Sin embargo, no agregue a doctores que no presenten una titulación correcta o no hayan salido en Hospital Central.

Messeng€r

Directamente conectado a su banco o caja de ahorros, con Messeng€r usted podrá:
- Ingresar o retirar dinero: colocando el dinero en un scanner se procederá a ingresarlo en la cuenta que usted especifique en Messeng€r. En cambio, para retirar dinero, escriba la cifra exacta que quiere y se le hará llegar inmediatamente por su impresora.
- Compartir datos fiscales con hacienda, que le hará la declaración interactivamente.
- Conocer su situación económica gracias a los emoticonos gestuales que incorpora el programa.
Valores en bolsa al alza
Valores en bolsa a la baja

Lamentablemente, a usted también le está afectando esto de la crisis

En números rojos

Pensión garantizada

Hipotecado y sin escapatoria

domingo, 29 de marzo de 2009

A.P.A.P.Q.T.V.T.D.D.T.C.R.P.P.C.F.S.C.C.V

La Asociación de Prevención a Aquellas Personas que Queden Traspuestas en el Vagón de un Tren tras un Día Duro de Trabajo y Corran el Riesgo de Pasarse de Parada con la Consiguiente Faena que Supone Coger el Camino de Vuelta, puso ayer en marcha una nueva e impactante campaña de control del uso de la fuerza si fuera necesario y otros incordios homologados con el objetivo de sensibilizar a la sociedad general de la importancia de reducir la morriña en casi un 50% en los viajeros usuales de tren.

Veamos dicha campaña (ATENCIÓN, no apto para personas muy sensibles):

Él ya no podrá hoy llevar a sus hijos a la feria.



Ni él venderles las nubes de azúcar que tanto les gustan.

Ni ellos aparecer en la casa de los horrores para asustarles.

Ni ellos activar el tren de la bruja

Ni él abrir su caseta de tiro al blanco

Ni ella podrá hoy dar de comer a los ponis
(además de dejar a su abuelita en casa sin muletas)

Ni esta otra chica inflar las colchonetas
(y desatascar su inodoro, por motivos obvios)

Ni él repartir suerte en la tómbola

Cada uno habla de la feria como le va en ella,
¡haz que ellos lleguen también, despiértales a tiempo!

A.P.A.P.Q.T.V.T.D.D.T.C.R.P.P.C.F.S.C.C.V
Con el soporte de feriantes y colchones del Grupo Estefanía Lo Mónaco

domingo, 22 de marzo de 2009

Políticamente correcto (I)

aznar

Si hay algo de lo que puedo prescindir en la vida es presentarme a presidente de algún país mileurista. Es mucho mejor leer más tarde en Internet las parodias que se le hacen en su nombre. Es algo que ya viene con su sueldo, y en el caso que nos trae hoy, Aznar, después de su paso por La Moncloa hace ya varios años, sigue cobrando una barbaridad, si hacemos un símil entre burla y sueldo. Porque en Internet, además de noticias, sexo, drogas y Rock & Roll, también tiene opinión sobre muchas cosas. Y dicho sea de paso, nuestro José Mari, a día de hoy, con sus declaraciones y aliados poco afortunados, se merece una mención de honor.

Aquí inicio una serie de no sé cuantos capítulos, en la que se recogen opiniones divertidísimas en respuesta a una cuestión que hace tiempo publiqué en Internet, a raíz de lo sucedido en Irak con su buen amigo Bush y el polémico lanzamiento de un zapato que él, a muchos pesares, esquivó.

A la pregunta de ¿Que pasaría si le tiráramos a Aznar un zapato en plena cara?, la gente contestó:

- ¿Tendría tanta suerte y lo esquivaría?
- Que el zapato se asustaría
- La tiene como el cemento, así que el más perjudicado sería el zapato.
- Que se lo quedaría sin pasarle nada pues es inmune a todo. Bicho malo nunca muere.
- Sacaría la raqueta de paddel y le daría al primer catalán que encontrara.
- Yo le daría con una bota de fútbol... Haber si se le clavaban los tacos y para poderle poner puntos se tendría que rapar!!!!! Quedaría impresionante todo calvito con ese bigotito!!!!!!!!!!!!!!!!!!
- Qué bueno!!! Ja ja ja
- Seguro que se le incrustaba en el bigote ese que lleva.
- No, rebotaría. La tiene demasiado dura (la cara).
- Que tendríamos que apuntar muy bajo... o mejor aún... muy muy bajo para darle en los mismísimos "cataplines"... que de esos tiene muy gordos... tanto que no le deja tener ni cabeza ni corazón...
- ¿Y no podríamos tirarle unas botas de escalada? con eso, ni cara de cemento, ni de piedra, ni de acero, ni de diamante. Unas buenas botas de escalada, el piolet, lo subimos al K2, lo atamos a una piedra y lo tiramos montaña abajo. Total por 8.000 metros arriba 8.000 metros abajo no pasa nada. Y con un poco de suerte si no se escoña, se pierde en el monte y se lo zampa el yeti, o mejor aún tiene una hija con él... bueno no, que ya la tiene y la ha casado con el Agaj, otro que de la cueva sale y que de por sí tiene apellido de vómito.
- ¿Y no sería como mandar al zapato a la muerte más cruel? Toda la vida protegiéndonos los pies para terminar ensuciado por semejante patán.
- Los cordones de los zapatos se le meterían dentro de las orejas y le sacarían toda la mierda que lleva taponada ahí, pero tengo mis dudas de que fuera suficiente para que el tío aprendiera a escuchar algo.
- Creo que le resbalaría, todo le resbala, las manifestaciones contra la guerra, el cambio climático, el alcohol al volante...
- Yo creo que del mal olor, se asustaría... (el zapato)
- Que más de media España haría cola para repetir, dejarle con cara de tonto sería un honor.. ¿Dónde hay que apuntarse????
- Yo le tiraría los de mi hermano q tiene un 47... o... 48... ji ji ji…
- ¿Vale tirarle madreñes?
- ¿Pero no se le había caído ya la cara de vergüenza?
- Que Zapatero (ZP) le tire su arsenal de zapatos, a ver quien gana a zapatazos.

 

En breve, Políticamente Correcto (II)

viernes, 20 de marzo de 2009

Hoy


Cualquier persona es destino de sí misma, como si habláramos de una meta más allá de los hechos ocurridos y derribáramos nuestros miedos a golpe de valor y montones de optimismo. Ser consciente de ello, ser realmente consciente de ello, nos aseguramos la alternativa de poder cambiar cualquier cosa, desde nuestra propia felicidad hasta la de los demás.

Uno se siente feliz desde el primer momento que usa la palabra felicidad para hablar en pro de ella. Y si esta es la auténtica cura, habría que abogar para que todo el mundo enfocara sus pensamientos y actos en el presente, porque no hay nada más absurdo que recalcarse en algo que sucedió hace tiempo y quizás nos atormenta hoy.

Sería un error que atormentándonos por nuestro pasado, nos excusara para intentar cambiarlo, y mucho menos tratar de evitarlo. Pues bien, malas noticias: la película "Regreso al Futuro", de Michael J. Fox, hace mucho dejó de estar en cartelera. Así que dejemos la ciencia ficción a un lado y vivamos este presente, que es el único que nos merece. Dicho de otro modo: no existen curas mágicas para provocar una acción que resuelva otra anterior, aunque podemos basarnos en ella para crecer.

El otro día leí en un libro una verdad como un templo.A todo el mundo le hubiera gustado que en la Guerra del Peloponeso, en la que murieron muchísimas personas allá en la Grecia Clásica, no se hubiera producido jamás. ¿Pero qué le vamos a hacer ya? Es pasado y ocurrió hace cientos de años. Y el caso es que no hay nada que separe ese pasado con el día que vivimos justo ayer. Así que, sabiendo esto, ¿para qué sufrir por algo que está ya en él? No podemos ponerle un pasado a nuestro pasado.Se puede decir esto:

"aquello que pasó es pasado"
Sin embargo, no podremos decir jamás:
"aquello que pasó fue pasado"

Busquemos y encontremos opciones, alternativas, dones, magia... Pero ante todo, hallemos la felicidad en todo momento. Sí, aunque parezca mentira, estamos hechos para vivir. Seamos persistentes en nuestros sueños... Cuidémoslos y mantengámoslos vivos.

A cada día que pase serán como flores que germinan creciendo un poco más gracias a nuestra gran dedicación.

sábado, 14 de marzo de 2009

Nuevo trimestre, nuevas ilusiones

(Por cierto, el cartel lo ha hecho moi)

domingo, 1 de marzo de 2009

Era tecnoinlógica (I): El Basur@mail

Basur@mail

Les presentamos el nuevo Basu@mail 3000, la papelera del futuro, ofreciéndole a usted y a su pueblo el mejor servicio de limpieza jamás inventado. Si usted es alcalde ¡no lo dude ni un minuto más y conozca las nuevas ventajas que le ofrece Basu@mail 3000! ¡Le aseguramos que los resultados son inmediatos!

Características técnicas:
-Este modelo consta de un recipiente de 300 mm. de diámetro, con una capacidad de 46 litros, lo que la convierte en una de las sensaciones tecnoinlógicas de la ciudad.
-Elegante y diferente, con un diseño totalmente innovador, lo que más destaca de este modelo.
-El vaciado de la papelera se efectúa vía email a los depósitos municipales, mediante un teclado inalámbrico integrado donde se realizan todos los envíos y son procesados posteriormente en la planta de reciclaje.
-El material es de acero inoxidable.
-Los pies son de 43 mm. de diámetro.
-La fijación es directa al suelo de obra.
-Incluye 2 pilas alcalinas para el teclado y un estante de inclinación variable a juego con la papelera.

Opciones:
-Con posibilidad de grabar el escudo del municipio en los frontales de cada receptáculo.
-Puede cambiar en varios colores, según el día que haga.
-Posibilidad de servirla con bolsa de basura de muestra.

Ventajas:
-Su impuesto de basuras será personalizado, según sus necesidades.
-La ciudad no sufrirá de malos olores, sobre todo en verano.

Manual de instrucciones:
-Pulse Inicio para comenzar.
-Escriba su nombre de usuario y contraseña.
-Pulse F1 para depositar basura orgánica.
-Pulse F2 para depositar defecaciones perrunas pequeñas. En cambio, si su perro realiza verdaderos monumentos, pulse Mayus+F2.
-Pulse F3 para depositar plásticos.
-Pulse F4 para depositar papeles, cartón.
-Pulse F5 para depositar pilas.
-Pulse F6 para depositar vómitos.
-Pulse F7 para depositarse a sí mismo, en el caso que su autosestima sea baja y se considere basura.
-Pulse F8 para cometer una gamberrada y vaciar todos los deshechos anteriores al suelo o quemar el contenedor.
-Pulse F9 para desplegar una lista de emoticonos que podrá poner en su pedido.
-Deposite sus porquerías en la papelera.

-Pulse Enter para enviar su pedido.
-Pulse Inicio>Cerrar Sesión para finalizar su sesión.
-Despídase de la papelera. Su estado anímico es fundamental.

Funciones especiales:
-Pulse Control+X para mover su basura.
-Pulse Control+V para colocar su basura a un vecino.
-Pulse Control+Alt+Supr para desbloquear el sistema si no responde.
-Pulse Esc para salir pitando en caso que su vecino descubra lo que está haciendo.

Precio: 110 €


Formas de pago:
Domiciliación Bancaria
(Escoja un banco, duerma allí y espere.)
Transferencia Bancaria
(Escoja otro banco en el caso que el primero no le haya gustado.)
Tarjeta de Crédito
(Tarjeta en la que los demás deberán de darle siempre la razón.)
Envío de euros o cheque por Correo Certificado
(Usted certifica que los envía aunque nosotros no lo recibamos.)
Contra Reembolso
(Si conoce a alguien llamado así, vaya a por él y sáquele todo el dinero que tenga.)

Garantía:
Duración: 1 día después de la compra.
El desperfecto por daños, los malos olores y el bloqueo de spam no están incluídos.

lunes, 23 de febrero de 2009

¡De aquí a Hollywood! (por algo se empieza)

Premio Dardo Blog de Oro

 

Irlhadia tiene muchas cosas buenas; por ejemplo, el buen humor, la sensibilidad y por supuesto, aquellas personas que repiten y vuelva a visitarla. Porque la sonrisa es el combustible de este espacio, la complicidad y el abrazo afectuoso que dedico a aquéllos que quieran pasar un ratito genial.

Por este y otros motivos (entre ellos, el soborno), Irlhadia ha recibido sus dos primeras condecoraciones a las que con mucho agrado y sonrojo, acepto y ¡qué cojones! a buen seguro merezco.

Asimismo, gracias de nuevo a La Calle Vacía por incluir este mundo de sueños entre su lista preferida, y sólo decirle que su jamón de pata negra ya está pedido.

Quiero aprovechar la ocasión también para mandar un saludo cordial a todos los que me leéis, que no sois muchos, aunque eso sí, valientes sin duda, por el mero hecho de querer pasarlo bien y conseguirlo. También otro para Pe, que acaba de ganar un Oscar como mejor actriz de reparto por una malísima película de Woody Allen. Y otro (¡estoy que me salgo!) para Kate Winslet, que desde que se hundió el Titanic, me tiene el corazón anegado de amor…

Y como manda la tradición, nominaré a mis 15 candidatos, aunque si por mí fuera, pondría el triple. Los nominados, y los que a partir de hoy deberán conseguirme un jamón del bueno, son:

Yo y mis circunstancias
Bagajes
Mi vida virtual
Neus
COMO NO SABIAN QUE ERA IMPOSIBLE...LO HICIERON
El iResponsable
Las 1001 noches
Cazando Sirenas
A Contra Luz
ALCANZAR LAS ESTRELLAS
TORO SALVAJE
Taxi Driver
Absolut con Red Bull
Blogueando-ando
Observador Virtual

Los aquí mencionados deben seguir las siguientes reglas del concurso (sin azafatas, pero bueno).
1- Aceptar, hacer que el Logo sea visible, respetar las reglas.
2- Hacer un link al Blog que te ha premiado.
3- Premiar otros 15 blog y avisarles.

¡Un abrazo Irlhadiense a todo el mundo!

sábado, 21 de febrero de 2009

Cuentantáneo

caperucita-roja1

(Cuento de improvisación empleado en mis clases de Risoterapia. Cada asterisco es un sonido a reproducir por el público, mientras se va desarrollando la acción en escena)

Erase que se era una niña a la que todos la llamaban Caperucita, la pija. Un día, estando en su casa, recibió una llamada a su *teléfono móvil. Era Cenicienta, que la invitaba esa misma noche a ir a la inauguración de una discoteca nueva. Sin pensárselo dos veces, cogió sus zapatitos pijos y su bolso de la Toustón, se maquilló, se peinó, y se puso postizos en el sostén para Dios sabe qué. Al salir, cerró con *dos vueltas de llave la puerta de su casa, y conectó, por si las moscas, la *alarma anti-lobos.

De camino por el bosque se encontró a los *Tres Cerditos, y le hizo mucha ilusión porque hacía mucho tiempo que no los veía, así que abalanzándose hacia ellos, les dio un gran abrazo. Sin embargo, los *Tres Cerditos estaban desconcertados, asustados, cagados de miedo, vaya, *gritando y llorando en medio del bosque. Lo que no sabía Caperucita es que habían sido mordidos por una *avispa con muy mala leche, que a su vez antes había picado a Bin Laden, escondido también en aquel profundo bosque.

Los *Tres Cerditos, del miedo que sentían, le dieron un empujón a Caperucita y le hicieron caer a tierra, aplastando multitud de *hojas secas.
Cuando ella se encontraba en el suelo, los *Tres Cerditos quisieron morderla en el cuello y convertirla en uno de los suyos, pero en un acto reflejo, Caperucita sacó un spray de defensa y lo *aplicó contra ellos, dejándolos aturdidos el tiempo suficiente para poder escapar y dejar a atrás a los *Tres Cerditos.

Caperucita siguió caminando por el bosque un buen rato, pisando continuamente *hojas secas, que la delataban. Para empeorar las cosas, el cielo se tornó gris, y una *lluvia tenaz sorprendió a Caperucita, que estaba desamparada y sin poder pedir auxilio a nadie. Empezó a *tronar y los *relámpagos vislumbraron una casa al final del camino, así que corriendo lo más que pudo, se dirigió a aquella casa para salvaguardarse de la tormenta.

Picó al *timbre. Nadie contestó. Volvió a picar al *timbre. Seguían sin contestar. Esta vez, *dio golpes a la puerta. Y esta, se *abrió por sí sola. Una vez dentro, encontró siete camas diminutas y ya que estaba muy cansada, decidió abrir su bolso y sacar su pijama para colocárselo, no sin antes quitarse los postizos, claro. Luego, se fue al cuarto de baño y abriendo el grifo, dejó correr un *hilo de agua para limpiarse los dientes y lavarse la cara. Más tarde, y aprovechando la situación, sacó del bolso su Epilady, y comenzó a *depilarse las piernas, que parecían más bien las piernas de un oso que las de una niña. De cuento, vaya...

Dos horas después se dirigió de nuevo al dormitorio y se acostó en una cama cualquiera, *crujiéndole todos los tornillos de esta. Acurrucada bien y a creyéndose a salvo, se tapó con la manta y no tardó mucho en dormir. Ni mucho tiempo, todo sea dicho, para *roncar.

Los enanitos, *siempre cantando, volvieron a casa después de un día duro de trabajo en la mina buscando diamantes para poder venderlos a las más exclusivas tiendas en Londres. Todos menos uno, que había quedado rezagado por el camino oyendo el *piar de los pajaritos.

La sorpresa, naturalmente, fue encontrar tal cantidad de pelo esparcida por el lavabo que ni se podía entrar en él. La segunda sorpresa fue encontrar a Caperucita durmiendo como un lirón o mejor dicho, *roncando como una fumadora empedernida, a pierna suelta.

Caperucita movía la cabeza de un lado a otro, como teniendo una *pesadilla, y de vez en cuando hacía también *gárgaras. Los enanitos, muy cuidados ellos, trataron de despertarla con un *silbato, con una *bocina y con un *martillo eléctrico, pero tenía cogido el sueño tan profundo que desistieron.

En ese momento, llegó el séptimo enanito, con una actitud muy extraña... Ay! Había sido mordido por la *avispa; o peor aún! Por Bin Laden! Así que, sin dar escapatoria a sus compañeros, mordió uno a uno, dejándolos inconscientes en el suelo. Cuando éste vio a Caperucita en la cama, trató de morderla, pero esta, despertándose en el justo momento, como en las pelis de acción, le hizo una llave karateka que lo dejó KO el suficiente tiempo para vestirse, ponerse de nuevo los postizos y *fregar los platos de los enanitos antes de su huída hacia el bosque.

Después de haberse recorrido una maratón, llegó a casa de Blancanieves. Así que picó al *timbre. Y BlancaNieves le *abrió la puerta. Dentro ya, Blanca observó la palidez de su amiga y le invitó a sentarse en el sofá que recientemente había comprado en IKEA. Caperucita, como buena maruja que era, le explicaba todo de pe a pa, mientras el *silbido de la cafetera avisaba que el café ya estaba listo para servir. Blanca se levantó y ofreció una taza a su amiga. Luego se levantó y se dirigió hacia una radio. La *encendió y trató de *sintonizar con la emisora bosque encantado.fm.

Las dos, atónitas, estaban escuchando que todo el bosque parecía poseído, y el miedo corría por sus venas según el locutor narraba más y más lo ocurrido...

De golpe, se escuchó un gran *estruendo. Todos los seres del bosque, infectados por la picadura de la dichosa *avispa, tiraron la *puerta abajo. Para colmo, BlancaNieves también era una de ellos y Caperucita, harta ya de que la persiguieran, sacó una flauta de su bolso y empezó a *tocarla. Todos, ensimismados por tal melodía, la escucharon atentamente, y decidieron seguirla hasta el infinito y más allá. Desde ahí, Caperucita los llevó sin rechistar a un centro médico para hincharles de supositorios y curarles, con lo que todos, caminando como podían, fueron a agradecerle enormemente el gesto.

Así que Caperucita pudo por fin disfrutar de una *noche loca con su amiga Cenicienta, y por qué no, conocer al hombre de sus sueños, un hombre con turbante blanco y barba casposa…