viernes, 13 de febrero de 2009

Querido San Valentín...



Desde mi punto de vista, y de momento no uso gafas, el amor fluye hasta en las situaciones más simples y cotidianas de la vida. Por ejemplo, una llamada equivocada a nuestro número de teléfono, un choque frontal (y consecuentemente nasal) con una chica o chico miope al tratar de girar la esquina de una calle, una abducción de extraterrestres venidos de muy lejos para diseccionarte y hacer un montón de pedacitos tamaño quesitos del Caserío de tu gran corazón… Oh, l’amour!

Y si esto es posible, ¿por qué no entonces encontrar ese punto de romanticismo a otro tipo de situaciones? Os lo voy a demostrar, sin permiso de Don José Zorrilla, por motivos obvios. Así que, cada uno puede escribir y sentir la verdad que más desee…


I
(Poema que podría dedicarle una mujer a su marido)

¿No es cierto, so comodón,
que en este apartado sofá
más luce la tele digital
y se ve mejor?

Esta programación que de fútbol llena
de absurdos goles
de los exhaustos goleadores
que critican en la sexta cadena;
ese deporte sucio y ruidoso
que atraviesa sin compasión
las paredes de nuestro salón…
¿no es cierto, pichón mío,
que a mí me tienes en el banquillo
cada vez que hay partido?

II
(Poema entre vecinas)

¿No es cierto, vecina mía,
que en esta foto de revista
más luce el escote de Leticia
y su operación en la nariz salta más a la vista?

Esta princesa que de páginas siempre acapara
kioscos varios de prensa rosa
desde la Pronto hasta el Hola,
desde el AR hasta el Semana;
esa real y nueva Borbona
que levanta y saluda sin temor
la mano como la mejor
¿no es cierto, vecina mía,
que hoy dan sin falta ¿Dónde estás corazón?

III
(Poema de un marido insatisfecho al dueño de un bar)

¿No es cierto, dueño del Bar Pepe,
que en esta apartada barra
más pura la cerveza parece
y a nadie le importa mucho si haces gárgaras?

Esta San Miguel que en mis venas vaga llena
de amargo color amarillo,
ante él me arrodillo
y te pido, oh Pepe, que sirvas más aceitunas rellenas;
que en casa mi mujer me espera
y no estoy aún lo bastante mareado
para creer que sigo casado aún con ella
¿no es cierto, Pepe,
que estos quintos los pondrás, como siempre,
a su cuenta?

IV
(Poema unánime en busca de culpables)

¿No es cierto, banquero mío,
que por codicia y mala gestión
las hipotecas han subido
y comprar un piso cuesta ahora un cojón?

Esa moda de seguir a Estados Unidos
en lo bueno y en lo malo,
en las deudas y en los préstamos,
que ha ocasionado este gran estampido;
por esta crisis tan grande te alabamos
que se extiende y despide a tantos

y permiten darte trabajo
¿no es cierto, banquero mío,
que tú llega
rás cada día a tu casa apenado?

y V
(Poema para recordar a aquellos que nos dieron todo cuando éramos más jóvenes)

¿No es cierto, Espinete,
que en este apartado guateque
cantas, bailas, te desnudas
y una mediocre paga al final de mes te pertenece?

Ese Don Pimpón que los bolsillos se llena
a tu costa de dinero en negro,
que siendo mánager te hace cantar con Carmen de Mairena;
ese erizo rosa que no llevabas ropa durante el día

y un camisón por la noche te ponías
¿no es cierto, Espinete,
que en estos años has echado de menos volver a la tele?

6 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Jo, que bueno.
Te has coronado.

Me has hecho reir.

Saludos.

Akematon dijo...

XD mu bueno sobre todo el de la esposa a su marido.

Silvia dijo...

¡Es bonito tomarse las cosas con humor!!Estupendo me he reido mucho!
Besos.

CharlyChip dijo...

Hay amores y amores, pero algunos son imposibles ;-).

Un abrazo

El iResponsable dijo...

Te ha faltado el de la suegra y el yerno, jejeje.

libra dijo...

Muy bueno, todo un poeta ;)

Besitos.