domingo, 8 de febrero de 2009

Sonrisa de caracol


El mundo nos parece grande, y como él, somos grandes…

Cada uno con su propio caparazón, cada uno con su propia historia, su propia versión de la vida.

Así que, ¿qué nos ata para no explorarla?

Salgamos a ver.

A opinar.

Pero nunca dejemos abatir el ánimo.

Porque los que no nos interesen, debemos dejarles hacer su propio camino.

Y dejarlos marchar.

¿Sabéis por qué?

Porque no podemos perder ni un solo instante.

Hay que ver, olfatear, saborear, palpar lo más que se pueda en esta vida, sin perder tiempo ni energía en gente que en seguida se acostumbra a hacernos daño.

Saquemos las antenas y seamos receptivos.

Os aseguro que los primeros rayos de sol serán nuestros.


7 comentarios:

El iResponsable dijo...

Veo que tras el gripazo has vuelto con ilusiones renovadas.

Un saludo

Silvia dijo...

Ni un instante a perder, ¡nunca!.
Me alegro que estés de vuelta y con energía.
Un besazo muy fuerte.

la del blog dijo...

que trascendental has vuelto... jajaja

Raquel T. dijo...

Amigo Beeril, tengo que decirte que este post tuyo ha sido, realmente, mi primer rayo de sol del día. Y es que tu reflexión es tan acertada y me he sentido tan identificada con ella por vivencias personales, que no puedo hacer otra cosa que darte las gracias por tus palabras llenas de determinación (que he hecho mías) y por haber vuelto con tanto ánimo por compartir.
Abrazos que no tienen tiempo que perder...

Helena dijo...

No puedo estar mas de acuerdo. Mi mayor deseo es comerme este mundo y no dejar que me coma a mi. Y todo lo negativo fuera, utilizo mi caparazon para defenderme de lo malo, nunca para esconderme! Ojalá hubiera salido el sol! q ganitas de salir a explorar.
;)

TORO SALVAJE dijo...

Yo debo vivir en otro planeta.
Porque lo que veo es para cortarme las venas con las antenas.

Saludos.

libra dijo...

Es cierto, la vida en ocasiones nos envuelve con ropajes de los que nos tenemos que desprender, otros sin embargo, son cálidos y los mantenemos siempre con nosotros o en nuestro recuerdo...como tú dices, hay que mantener siempre las antenas.

Un abrazo.