domingo, 3 de mayo de 2009

Das Fröhliche Wurst


(Castillo de Neuschwanstein, Baviera)

La vida está compuesta de muchas cosas, y entre ellas, la manera de poder sentirla. Mientras podamos sentirla, estaremos vivos. Es así de sencillo. Por desgracia, hay mucha gente que actúa como si fuera a vivir eternamente, y no aprecia los detalles que cada día hacen de su existencia algo único e irrepetible.

Es algo que repito constantemente en mis talleres de risoterapia. Puede ser que, mañana, un rayo nos fulmine (sin contar que irremediablemente nos despeinará el pelo) y acabe con nuestros deseos, rencores que no se pudieron solucionar a tiempo, o impedirnos de dar un beso especial a quien ya conoces. O quizás sea la gripe porcina quien se encargue de ello. Sin duda, es una explicación metafórica a nuestra razón de afrontar los problemas: esperamos que algo ajeno acabe con nosotros sin darnos cuenta de que nuestro orgullo ya se encarga ahora mismo de ello.

Tragarnos nuestro orgullo no significa sentirse derrotado. Significa ganar al orgullo. Tenedlo en cuenta. Esto es importante si en vez de salirnos siempre con la nuestra, dejamos que los demás conozcan nuestra verdad en lugar de imponérsela. Porque hacernos creer que hay una única verdad en la vida es tan erróneo como asegurar que existe una única manera de vivirla.

Hace poco, en Semana Santa, viajé a Alemania, a un pueblecito cercano a Múnich, Shongau, para ver a una muy amiga mía que en febrero dio a luz a un niño precioso, Unai, del cual soy su padrino. Es la segunda vez que subía en menos de un año a aquellas frías tierras de Baviera. La primera fue para su boda, celebrada en aquellos cautivadores e idílicos parajes. Y como ya expliqué aquí, fue una experiencia de lo más gratificante.

En aquella ocasión, no tuve tiempo de comportarme como un verdadero turista, con la cámara de fotos siempre a mano y con la mochila llena de postales. Sin embargo, dado que en un viaje no sabes ciertamente qué te va a deparar, las cosas que hice, pensé y disfruté por aquel entonces fueron mucho mayores en relación al tiempo que estuve allí. Son de esas sensaciones, escasas por otra parte, en las que caes en la cuenta que has vivido mucho más de lo que suele abarcar un día entero. Y es un efecto de relatividad del tiempo tan real como que existen otros muchos días en los que la manecilla del reloj se dirige, y sin motivo, hacia los cinco minutos anteriores de hace una hora. Por tanto, ¿qué verdad hay en todo ello?

Nuestras expectativas, ilusiones, proyectos y metas se basan en el tiempo que disponemos para vivirlas. Si esperamos demasiado una cosa, quizás no se produzca nunca. Nos obsesionamos con ella, y no estamos receptivos a los cambios, por pequeños que fueran, que se están realizando para llegar a ella. Nuestro orgullo, o dicho más vulgarmente, nuestra cabezonería, no tolera otro modo de hacer las cosas que la que tenemos en mente, cuando hay infinidad de trayectos para conseguir nuestro propósito. En cambio, si estamos receptivos, no sólo estamos disfrutando con lo que nos ocurra, sino que nos entregaremos más abiertamente a las nuevas posibilidades que nos ofrece la vida.

Y lo mismo pasa con las relaciones sociales. En lugar de ser ella o él el que dé el primer paso, ¿por qué no lo das tú? Es otro camino tan válido como el primero, y seguramente con mejores resultados. No lo dudes.

Siguiendo con la historia anterior, en mi segundo viaje a tierras bávaras, y en pleno primer aniversario de Irlhadia, aprendí a convivir con gente muy distinta a mí, por mucho que me costase y me negara, en un principio, a aceptarlo, cuando son personas con las que compartes un viaje y no sólo eso, conoces desde hace mucho tiempo. Quizás por ello no fue un viaje, al principio, tan espléndido como el anterior, pero ¿qué debía hacer, resignarme?

Por supuesto que no. Simplemente aceptar que hay otras personas distintas, y no menos maravillosas, a mí. Estuve una noche pensando en ello, y bueno, las enormes bolsas de los ojos que tenía al día siguiente fueron la prueba de mi cambio de actitud frente a ellas y al propósito general de mis verdaderos objetivos sobre aquel viaje: pasarlo bien, disfrutar de las panorámicas, abrazar y sentir a mis amig@s.

Al final, no sólo lo conseguí, sino que quedé maravillado por todo lo que llegué a ver y conocer en tan pocos días entre castillos, lagos, montañas, bellas alemanas… y lo más vehemente importante: no sólo el tiempo había acelerado su paso en proporción a lo que yo esperaba de él, sino que estoy convencido que el tiempo esperaba de mí que le diera, a cada segundo, nueva e irrepetible vidilla. Porque si una cosa es segura, y debemos aceptarlo, es que el reloj no espera a nadie.

Y tú, ¿a qué estás esperando?

29 comentarios:

roxana dijo...

QUE BELLA IMAGEN Y QUE BUEN RELATO.! UN GUSTO!
me preguntas que espero: he de decirte que espero seguir viviendo dia a dia conmigo misma de la mejor forma posible, llevarme bien con "ella" y de esa forma estar bien con los que me rodean y amo y con el mundo que cree y aprender a soportar y entender mejor al mundo exterior ¡Que cuesta mucho! poruq elas informaciones que nos envian no tienen mucho que ver con las realdades de la gente. Un abrazo y buen domingo!
Roxna

CharlyChip dijo...

Jejeje, ya se hacia esperár tu crónica del feliz viaje. Muy buenas reflexiones. Me alegra que hayas disfrutado tanto de tu viaje.

Un abrazo amigo

Sandra... dijo...

Sprichst Du Deutsch?? (Hablas vos alemán??) En alusión a tu título :)

Me encantó este post.. yo ya no espero nada.. vivo el día a día como si fuera el último que voy a vivir (nunca se sabe no?).
Aunque tenga miles de cosas pendientes, si me dan ganas de salir de paseo con mi perra, lo hago.. el resto puede esperar!!!

Te agregaré a mis contactos en el blog, así no te pierdo de vista.
Un beso♥

(www.uncaminoalbienstar.blogspot.com)

Cecy dijo...

Tu relato es muy optimista y lleno de experiencia que evidentemente te nutre y te lleva a la reflexion.
La imagen es muy linda. Ademas ver un castillo despierta magia.
Que espero, nada en especial, solo que mis afectos esten bien y logren la felicidad de las cosas pequeña que te brinda la vida día a día.

Besos.

la del blog dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo en todo lo que expones en tu texto... pero he de reconocer que a veces no es tan fácil levantarse y ponerte a vivir... En fin como decía en mi post lo importante es llegar a hacerlo.

Un beso

Yuria dijo...

Siempre he pensado que no se conoce un lugar y a sus gentes hasta que se va allí mismo, ni por libros, ni por lo que te cuenten.

Viajar es la mejor enciclopedia y el mejor internet.

Un abrazo, ya se te echaba de menos.

beker dijo...

Una experiencia increible seguro, por todo lo que cuentas se nota que te ha prestado mucho.. de esas cosas se llena la vida, un abrazo amigo

Silvia dijo...

¡Vaya filosofía me traes...! aquí leyendolo por la mañana, estupendo para empezar un lunes...
Bueno pues entre la linea del no esperar nada (porque si esperas mucho también hay muchas decepciones) y el esperar siempre algo porque eso es lo interesante de la vida... lo nuevo que puede ofrecer cada día.

Besicos enormes, me alegro que lo pasaras bien...

Helena dijo...

Ya se te echaba de menos!! Me alegro mucho que tu viaje fuera así de fructífero en sensaciones.
Eso es lo que espero yo de la vida, sensaciones que conviertan mi día a día en diferente...pero parece que no termino nunca de arrancar...
Necesito un taller tuyo para poner mi mente en orden :p
Un beso muy grande!!

Montoyica dijo...

Dios que precioso paisaje!!

Es cierto lo del rayo.. hay que vivir el presente y ser mas humilde.. ains

Neus dijo...

Muy buena reflexión, a veces nos hacemos la vida difícil nosotros solos...
Me alegro que disfrutaras del viaje. Yo he estado fuera unos días también, espero haberlo aprovechado tanto como tú aunque no me salgan reflexiones como las tuyas :-)
Por cierto, la fotografía maravillosa.

Adnama dijo...

Tienes tanta razón querido Beeril, he visitado esa misma zona de Baviera aunque tal vez no aproveché tanto el tiempo tu, y tengo pendiente volver algún día. Desperdiciamos tanto tiempo, tanta vida sin darnos cuenta, sin estar, como bien dces, receptivos a los cambios....que gran razón...por cierto ya me darás más datos de tus talleres de risoterapia, tal vez tenga alguno cerca algún día y pueda ir.

Muchos besos...pero está receptivo a que te lleguen de verdad...los sientes...ahí van...

iliamehoy dijo...

Gracias por tus palabras...justo en estos menesteres me hallo, enfrentada a un tiempo distinto y a unas costumbres ajenas... no hay orgullo ni resignacion, tan solo buscar el camino por donde aprender.
Una sonrisa transhimalayica...

Ana dijo...

Me ha encantado tu post...Llevas mucha razón:"Nuestras expectativas, ilusiones, proyectos y metas se basan en el tiempo que disponemos para vivirlas. Si esperamos demasiado una cosa, quizás no se produzca nunca."
Me alegro de que disfrutaras ese viaje.
Muchos besos.

TORO SALVAJE dijo...

Buenos consejos los que has dado para los que quieran compartir la vida con otras personas.
Otra opción es no hacerlo. Tampoco hieres a nadie y te evitas infinidad de decepciones.

Saludos.

Silvia dijo...

¡holaaaa! que te he añadido como amigo (ya lo eras jajajaja) ýa me dirás como funciona ¿ok?

Schusssss...¡escucha! que hoy tengo yo a los Depeche Mode jajaja.

Besicos grandes.

Patricia dijo...

Es una maravillosa manera la tuya de ver la vida y al final tienes razon existen muchas maneras de ver la vida, nadie impone solo las presenta y yo creo que eso es maravilloso en el mundo bloguero, cada ser presenta lo que siente, lo que espera, lo que ansia, en fin, las emociones o sentimientos del momento...
Me alegra por tu viaje y tu encuentro asi como el ser padrino...me encanto la foto,
pasala bien mi querido amigo y como bien dices sigamos con la risaterapia !
besos,

SOL dijo...

Solo espero vivir y poder hacer feliz a los demas.. si esto me da satisfaccion???
Si claro.. me encanta el lugar, parece magico, me encntaria estar ahi.. vivir como en un sueño!!
Pero a veces la realidad me lleva donde debo estar...
Besos cielo, llenos de luz para ti!!!

Myr dijo...

Vengo de visita a reirme un poco aqui y lo seguié haciendo claro, y a agradecerte tus lindas palabras en mi blog y a decirte que siempre eres muy bienvenido a visitarme.

Y te felicito porque por lo que veo, eres una persona que realiza sus sueños!

Un abrazo

SUSANA dijo...

Vaya...si respondo tu pregunta, me quedo a vivir aquí!
Por lo pronto y apelando a la necesaria síntesis, vale, me agradó y mucho leerte!
Del mismo modo que la marea nos acerca siempre algo nuevo cada mañana, los autores de los blogs suelen acercarnos -y a veces, como en este caso, con asombrosa precisión- una reflexión que parece hecha a la medida de nuestras inquietudes.

Beeril, es un rotundo placer conocerte y disfrutar tus letras!
Y si estás de acuerdo, me llevo tu link!

Besos y Muchas Gracias!

libra dijo...

A que sí...vivir cada instante como si fuese el último y no dar la espalda a las emociones...me encanta la foto, hace volar.

Besitos.

Anónimo dijo...

Cuanta razón tienes en todas tus reflexiones...
El rencor no es nada bueno y menos en manos de gente que lo aplica para hacerles la vida imposible a otras personas...
A veces, es mejor perdonar e intentar olvidar que no vivir revivendo momentos dolorosos una y otra vez... Yo almenos lo intento (Que ya es mucho...)
Es más, a veces, desaría poder borrar mi memoria y poder empezar de 0. ¿Alguien tiene idea de como hacerlo? ;p
La foto es de cuento. Me gusta!
Saludos!!
Marmotilla.

Raquel T. dijo...

Las perspectivas de la vida son tantas, amigo Beeril, que una misma individualidad puede desarrollar tantas como instantes y experiencias. Y qué bueno es conocer el mayor número posible de esas perspectivas en los demás, de una forma tan afable y enriquecedora que nuestra mente se abra definitivamente a la diferencia, y la disfrute, como complemento a lo que conocemos.
Qué genial pensamiento, querido Beeril: me encanta y lo comparto, siempre...
Abrazos distintos y nuevos...
P.D. ¡Te he echado mucho de menos!

siempreconhistorias dijo...

Pues ya no espero, o sí, aquí ando en este mágico mundo compartiendo, o no. Aceptando sin resignación, conociendo, viejeando...
Bonita crónica.
Un abrazo.

Adnama dijo...

Volví por ahí...
Besos Beeril

Silvia dijo...

Cuando vuelvas...¡oye hazlo pronto! tienes una cosita en mi blog...
Besicos.

Lourdes dijo...

Qué foto más chula, Beeril!
Y sí, hay que vivir al máximo cada segundo. Que se acaba y ya no vuelve más...

Besos!

Sara dijo...

Que blog más bonito tienes....muchas gracias por tu visita a mi casita, la tuya es....magia pura, ese castillo parece de un mundo mágico, parece de cuento, es precioso y el tiempo...que razón tienes ...el tiempo no espera por nada ni nadie...yo lo que espero es....seguir disfrutando con todos vosotros de vuestra comapñía y las preciosas cosas que mostrais, me seguiré perdiendo por aquí, entre toda la magia que nos ofreces si me lo permites.
Un saludo

Emília Briones dijo...

Hola!! el placer fue mío, siempre hace ilusión encontrarse a compañeros, y profe de risoterapia?? eso me lo tienes que explicar...
Por cierto, la foto es bonita, pero el castillo de Füssen en vivo y en directo es espectacular. Este verano estuve por Baviera y la Selva Negra, un lugar excelente para disfrutar, así que buena elección. Un saludo!!

PD.- perdí tú dirección...