domingo, 24 de mayo de 2009

Pause


Apenas recordaba ya tener un día de esos en los que te dan ganas de pegarle una patada a lo primero que el cerebro escoja para hacerlo. Lamentablemente, el cerebro actúa y se hace eco de nuestro estado de ánimo escogiendo aquello más duro e inamovible al que podamos, sin éxito, escarmentar. Ya no es sólo por el hecho de descargar, sino de evitarnos la molestia de creer que salir lesionado mejoraría en algo la momentánea pero intensa situación que nos invade, como en aquellos capítulos eternos de Oliver y Benji en los que lesionarse estaba a la orden del día, pudiéndose ver a todo un equipo destrozado, sobre todo el capitán, y sin embargo, permitirse el lujo de tirarse tres capítulos siguiendo la trayectoria del balón hacia la portería contraria para que al final alguien se pusiera en medio, un mártir, un tipo súper cabreado que sentía la necesidad de salvar como fuere su honor -generalmente el capitán del equipo rival- y dando su último hálito, variar la dirección del esférico, cuya velocidad debía ser semejante a la del sonido, y con un tobillo roto y tres esguinces a su haber, marcar desde la otra mitad del campo. Desde luego, el que no se hacía daño era porque no quería, porque ocasiones no faltaban.

En la realidad, no trates de imitar bajo ningún concepto a los dibujos animados ni a las series de ficción, sea cual sea tu actual estado de ánimo. Imagina que tardas tres días en llegar al trabajo por una cuestión de honor, o marcar el billete de tren en la taquilla a quinientos metros antes de llegar por miedo a perder el tren: sin duda algún espabilado se colaría, y el tren se iría sin ti. Imagínate que todo el mundo solucionara sus diferencias con kameames (onda vital para los menos eruditos), o que viajaran de un país en otro en nubes esponjosas y amarillas en protesta a las tasas de vuelo, o los coches se pudieran guardar en cápsulas para evitarnos los dolores de cabeza al aparcar y cometer a su vez el error de confundirnos alguna vez con los dichosos supositorios.

Imagínate por imaginar que se te rompe la lavadora y debes arreglártelas cincuenta y dos días seguidos con la misma ropa, ya que tu mujer o marido te lanzó ayer tarde un kameame por no haberte acordado de su santo y esquivándolo con soltura, fue a parar al armario ropero de tu habitación, quemándote toda la ropa, incluso la que guardabas como un tesoro desde tu primera comunión. Imagina, para colmo, que tu pareja coge prestada tu cartera para darse un capricho a tu salud. Algo parecido le ocurrió a Heidi, esa dulce niña morena de los Alpes suizos, que pasó a la historia no por su inocencia y dulzura, sino más bien por lo descuidada que llegó a ser después de una cincuentena de capítulos sin mudar de ropa. No era de extrañar que la niña fuera como drogada a todas partes. Tan sólo deciros que Pedro, su fiel y torpe amigo, se iba con las cabras al monte porque consideraba que olían mejor que su amiga…

Imagina que a las mujeres les diera por decir: “pechos fuera” antes de quitarse el sostén y provocaran una serie de latigazos mundialmente insostenible, o que cada familia, en casa, tuviera un alienígena peludo cuyo plato preferido fuera comerse a la gata del vecino, que maúlla todas las noches en busca de una noche loca. Imagina que ese mismo vecino, feo hasta el tuétano de sus huesos, te hace varias visitas al cabo de la jornada para rompernos por accidente la vajilla china (entre otras cosas) y encima preguntarse si ha sido él quién lo ha provocado. Imagínate lo desastroso que sería si la policía actuara y vistiera igual que los Power Rangers, realizando coreografías más que ridículas en plena calle antes de poner una multa a un infractor: o peor aún, que patrullaran la ciudad como Mosqueteros a golpe de espada, o en su defecto, a golpe de palillos de dientes, con unas ajustadísimas mallas que ni Nacho Duato. Hazte la idea, también, de lo patético que sería que las fuerzas del orden y la paz emplearan un gadgeto-multa, una gadgeto-persecución policial, una gadgeto-sirena que colocaran encima de su gorra, o un gadgeto-alcoholímetro para controles en carretera.

No obstante, para hablar de la ley, evidentemente, hay que hablar de tener un coche negro con luces rojas hipnotizadoras instaladas en el morro, un sistema electrónico capaz de lanzar proyectiles y gases paralizantes, escanear la zona en busca de chicas o chicos guap@s, realizar grandes saltos, y por supuesto, mantener una conversación fluida con el conductor, cuyo peinado recuerde inevitablemente al del cantante de Boney-M, y que el ocupante del vehículo consiga un trabajo temporal en verano como vigilante de la playa… Esto sólo ocurre en la ficción, y os diré porqué. Porque el escáner del coche no podría registrar en su totalidad los pechos de Pamela Anderson.

Supón que damos la vuelta al mundo en ochenta días. Que dejas la luz del salón encendida y que, al volver, siga emitiendo luz, gracias al cambio entre los halógenos y las bombillas de alambre. Willy Fog no dio cuenta de ello, pero en los tiempos que estamos, ¿no sería un tanto irresponsable permitir que tu compañía energética tuviera la oportunidad de colarte una factura que daría para alumbrar la Torre Eiffel durante dos siglos enteros?

Tampoco cuela que en el barrio donde creciste te encuentres paseando a un erizo gigante rosado, a un muñeco enorme de peluche campeón de pinpón, a un niño malcriado que enseña sin parar su culo o a un grupo de chavales que, en lugar de jugar a cualquier cosa corriente, se disputen un campeonato Pokemon destrozando el mobiliario urbano.

Imagina ahora que tu padre es un respetado médico de la seguridad social, que al llegar a casa sea un cabeza de familia modelo, una casa por cierto que muchos de nosotros sólo veremos en series de ficción, y que en ella vive dos generaciones, incluido el abuelo que te llama por tu nombre de pila con una voz desgarradora cada vez que has cometido una trastada. O figúrate que tu padre sea dueño de una cantina, e igual, que vive un montón de gente en casa, incluida la madre de alguien que ya no vive ahí, cuya distribución recuerda mucho a la anterior, con la cocina a la derecha según entras, el salón a la izquierda, y en frente de la puerta de entrada, una escalera que accede al piso superior, donde los dormitorios. Y lo más extraño: que tengas un amigo común en ambas, un tal Poli o Fiti haciendo el mismo papel de cansino pero entrañable confidente.

Quítate de la cabeza que tus amigos y familiares vendrán en tropel para impedir el embargo de tu piso. Nadie cantará contigo el “No, nos moverán”, ni mucho menos podrás oír ni de lejos la música de fondo y el gran acontecimiento social que repercute estar en máxima audiencia. Y cuando se te acaben las fuerzas, cuando ya no puedas más y exhaustos la palmes, es penoso que esperes que, en tu entierro, alguien traiga un reproductor de cd’s con la canción de “Algo se nos muere en el alma cuando un amigo se va”. Si acaso, lo mucho que podría pasar, es que aquel preciso día viniese un niño que, atravesando el atlántico con un mono blanco en el hombro, se presentara con la ilusión y la feliz idea de conocer a su fallido progenitor, ahí, delante de tu desconsolada pareja, debido a aquel fallo que tuviste años atrás en tu despedida de soltero con la chica de la tarta o el bombero de manguera larga… Tu pareja, resignada, cogería prestada de nuevo la cartera para darse un capricho a tu salud. Es decir, a tu sin salud.

Imagínate para terminar cuántos días malos, cuántos días horribles y cansados en los que las fuerzas han mermado tu ánimo podrían resolverse desde el mismo momento en que te convencieras en que es tu ánimo el responsable de proporcionar dicha fuerza, por ello, y esto es real, la energía se mide por la intensidad del momento; la alegría, por el momento en que se aprovecha cabalmente la energía.

30 comentarios:

Lorena dijo...

Un post genial... Me encanta rememorar series del pasado y comprobar la cantidad de elementos surrealistas que aparecían en ellas...

Eso sí, tengo que decirte que no me importaría pagar una multa si con ello pudiese ver a la parejita de policías locales de turno haciendo esos bailes rollo "garza roja" que hacían los Power Rangers vestidos con esos atuendos tan originales... Vamos, que seguro que se multiplicaban los coches en los vados con motivo de ver semejante espectáculo...

Un abrazo!

anna dijo...

Me ha encantado esta entrada, me ha traido viejos recuerdos que habia olvidado, y tu forma de escribir me gusta la verdad. Sabes que llevo años intentando que alguien se acuerdo de Oliver Benji y que no hay manera !!! Por fin alguien que los recueda, jeje.

Un abrazo amigo.

Silvia dijo...

Me encantan tus recuerdos... y tu manera de explicar la energía-alegría... es que tú siempre traes mucha.

Mil besicos...(ya estarás ensayando para el concierto de los Depeche ¿no?

Ana dijo...

Buenísimo...
Muchos besos y pasa una feliz semana.

Sara dijo...

Yo me apunto a este pause, ha sido una gozada recordar a tu modo y manera tan particular y graciosete estas series con las que crecí....y no sólo te has conformado con hacernos recordar las series, sino que vas más allá...y nos invitas a una auténtica reflexión a la que me apunto para practicar...con lo que a mi me gustan las reflexiones jejejejeje, "la energía se mide por la intensidad del momento"que razón tienes...y esa alegría? jejejeje, yo debe ser que hoy me siento muy inteligente jajajaja, veremos mañana....
Un placer leerte, me encanta tu blog, eres genial comunicando tantas cosas.
Un abrazote

cibersan dijo...

esta muy chevere tu blog...

segui posteando...

ahi te dejo para que lo cheques:

www.tumentepoderosa.blogspot.com

fer

Silvia dijo...

Oyeess que vuelvo... que he visto que has encontrado el espejo... espero que te guste.

Más besicos.

beker dijo...

los estados de ánimo, la energía que tenemos para hacer en cada momento y a veces la sensación esa de explotarlo todo... me ha gustado mucho tu reflexión, un saludo

iResponsable dijo...

¡Mmmmmm!, te has dejado atrás alguna referencia velada a los lagartos comerratones de "V" y al entrañablemente perseguido "Equipo A"
Sin duda de lo mejor del mundo mundial.

Cecy dijo...

Me gusto mucho tu reflexión, de como podemos apreovechar la energia conjuntamente a la alegria.

Besos.

CharlyChip dijo...

Perverso estas hoy jajajajajja

Un abrazo

Belén dijo...

He vuelto la fantástico mundo de los sueños!

Muchsísimas gracias :)

Besicos

Patricia dijo...

Es una pausa muy creativa debo decir! me gusto de punta a canto, sobre todo imaginar a la policia de Power rangers je je :)
Pero bien lo dices, vivamos el presente en toda su intensidad!
(aunque el vecino sea tan feo)
besos!!!

♥ MI MUNDO EN LAS MANOS. dijo...

Que genio el tuyo! me encanto eta forma de traer recuerdos.
Un beso, Tere.

Te agradezco tu visita.

TORO SALVAJE dijo...

La vida en dibujos animados, pienso que gustan tanto porque la realidad es muy fea, y la vida en los dibujos animados es bonita, coloreada y casi siempre con final feliz.

Saludos.

Emília Briones dijo...

ok garcia nieto 19:00h

eva- lazarzamora dijo...

Los Picapiedra se quedaron fuera y Wilma, durmiendo y Pedro gritàndole Abrééémmme la pueeerrta!!!
y por fin, esto es real la intensidad del momento, la energîa y la alegrîa. El ànimo para seguir escribiendo como tù lo haces.
Mucho tiempo sin leerte, pero te enlazo esta vez con tu permiso.

Un abrazo

rakyatindonesia dijo...

hola .. Soy de Indonesia. lo siento, mi español es malo idioma. Me gusta tu artículo y quiero ser tu amigo. si quieres ser mi amigo, yo feliz. y espero que quieras visitar mi blog en la dirección indo-online y si quieres somethings sobre los blogs y los problemas sociales, se puede visitar en mi blog en blog rakyatindonesia y por favor dejar un comentario. si las dificultades en el lenguaje, puede usar google traductor para traducir mi post.thank 's amigos.

Raquel T. dijo...

¡Caray, amigo Beeril! Pero qué bien me siento ahora con mi realidad de normalidad apabullante... Si es que tienes toda la razón: no necesitamos momentos de los que creemos (sólo creemos) especiales o diferentes, sino que, lo más inteligente, es hacer especiales y deferentes los momentos propios. Si tuviéramos esto más presente, seguro que siempre contaríamos con la energía suficiente, reciclada directamente desde las frustraciones...
Estupendo, Beeril, estupendo.
Abrazos de momentos muy, pero que muy aprovechaditos...

Neus dijo...

Un post divertido y entrañable. Me encantaría encontrarme a un erizo gigante rosa paseando. Por cierto, que los policías japoneses (o urbanos, no sé) se parecen bastante a un Power Ranger con espada de luz incluída, jajaja. Parece que en cualquier momento vayan a metamorfosearse ;-P

Yuria dijo...

hola Bee. Paso a saludar, q estoy bastante liá, pero luego te visito y me invitas a un café.
hasta pronto.

Lourdes dijo...

Jo, qué post tan genial!
Me ha encantado.
Vaya que sí... jaja

Besos, Beeril!

Sandra... dijo...

No sabès lo bien que me hizo este post, en este momento de mi vida.
Un beso, gracias!
Sandra

Un camino al bienestar

Myr dijo...

Como bien dices, hay que saber usar la aenergia, gracias por reponer un poco de la mia que andaba un poco baja estos dias....con causa justificada, claro.

Te invito a que pases a mi otro blog cuando lo desees, ya que seguiré sólo con De Amores y Reaciones.

Un abrazo, todavia estoy pensando en el cuento de los 3 chanchitos.....

Yuria dijo...

Sí, te debía esta visita, que no la terminé. El final de la entrada es fabulosa, pues es nuestro ánimo el responsable de la fuerza y la energía. Y es normal, somos seres humanos y, como tales, con mutaciones de ánimo.

Besos

libra dijo...

Jo, y yo que tenía idealizada a Heidi...

Besitos.

Jackeline dijo...

Hola
Estuve visitando tu Blog y está excelente, permíteme felicitarte.
Sería un gusto contar con tu blog en mi directorio y estoy segura que para mis visitas será de mucho interés.
Si lo deseas no dudes en escribirme a jackiesj0801@hotmail.com
Exitos con tu blog.
Un beso
Jackie

Layna dijo...

Pues a mí me gustaría viajar en una nube amarilla esponjosita....
Y que de las suelas de los zapatos me salieran dos muelles...

:)

iakitxu dijo...

joer toda la peña diciendo que cualquier tiempo pasado fue mejor, ó que al menos eramos más jovenes inocentes, ingenuos, y potxolos. yo me acuerdo cuando descubrí los fosforos y el poder hacer fueguitos por una simple chispa, todo un descubrimiento. luego vino lo de la piromania... y un globo dos globos y los payasos preguntando que como estabamos y el pobre marco sin encontrar a su vieja semana tras semana, que traumazos, es broma. saludos

El Filosofo Loco dijo...

Joder macho, qué hartá a reír!!! Y qué recuerdos; ese "chechuu...", esos campos de futbol interminables, esas alubias mágicas que te quitaban todos los males al momento...
De verdad que me reido mucho y muy a gusto, y es difícil que eso pase en un texto tan elegante y bien redactado.
Los dibujos, como la comida china, mejor no buscarle la lógica ni hacerse demasiadas pregutnas, como ya dice la banda del Capitán Canalla en su canción "El cuento se acabó"

Mis enhorabuenas por el blog, me encanta como escribes.

Es la primera vez que entro pero no será la última.

Un saludo!