martes, 13 de enero de 2009

En martes y 13/2


Luego nos quejamos que tenemos mala suerte. Y es que nos empeñamos en seguir recalcando nuestra agenda de cosas pendientes, y claro, como no hay mejores días dónde elegir, va y escogemos al tuntún, sin criterio alguno. Haber…: la comida con la suegra, el domingo; devolverle las pantuflas a la vecina… uhm, creo que no habrá día para ello; mi boda, pues no sé… haber, haber… ¡¡¡Sí, ya está: en martes y trece!!! La cagaste, Burt Lancaster.

¿No sería mejor organizarse? Es decir, ¿no sería mejor pasar desapercibido? Que finjas que el estofado de tu suegra, en domingo, te resulte apetitoso, incluso en verano, vale; pero ¿qué es eso de casarse en martes y trece? ¿En qué estabas pensando?

Solamente, y para rematar la faena, ¿por qué no en lugar de pasar por el pórtico de la iglesia, pasas por debajo de una escalera, te cruzas con un gato negro y en lugar de arroz te tiran cáscaras de pipas de calabaza? Si es que siempre hay un por qué a todo, hombre… No seas tonto y escucha: haz lo mismo que los demás y no seas excéntrico.

¿Por qué crees que las aerolíneas se saltan en los aviones comerciales el asiento trece, los hoteles ignoran igualmente ese número y pasan al siguiente? ¿Acaso el catorce no sigue siendo el trece? ¿O es que llamar catorce a lo que sería un trece lo hace socialmente con más feeling para el público?

Y es que causa respeto colocar el número que le toca. La religión es un buen ejemplo de ello. El capítulo 13 de la Apocalipsis predice la venida del anticristo. Caray. ¿Anticristo es una manera de llamarse ateo? Y esto, ¿cómo se anunciará esta vez, en el metro?

Aunque la ciencia tampoco se libra de la superstición. El Apollo 13 fue el único de los satélites artificiales de la serie Apollos que no consiguió alunizar (desde el primero que lo consiguió), por una explosión en un tanque de oxígeno. Vamos, lo mismito que cuando vas a casa de la suegra y te insta a comerte a toda leche ese guiso porque luego te deparará un postre suculento. Te falta el aire. Y es entonces cuando piensas: ¿No será ella el anticristo y cuando explotó el Apollo fue porque llevaban un taper con su estofado?

Da que pensar, ¿verdad? Por eso, antes de apuntar nada en tu agenda, planifícate, deja los días grandes para los días que crees que lo son e intenta dejar la mitad de tu suerte en manos de alguien que verdaderamente confíes, por si las moscas un día se te olvida, y sin querer, todo va de mal a peor en un martes y trece…