domingo, 8 de febrero de 2009

Sonrisa de caracol


El mundo nos parece grande, y como él, somos grandes…

Cada uno con su propio caparazón, cada uno con su propia historia, su propia versión de la vida.

Así que, ¿qué nos ata para no explorarla?

Salgamos a ver.

A opinar.

Pero nunca dejemos abatir el ánimo.

Porque los que no nos interesen, debemos dejarles hacer su propio camino.

Y dejarlos marchar.

¿Sabéis por qué?

Porque no podemos perder ni un solo instante.

Hay que ver, olfatear, saborear, palpar lo más que se pueda en esta vida, sin perder tiempo ni energía en gente que en seguida se acostumbra a hacernos daño.

Saquemos las antenas y seamos receptivos.

Os aseguro que los primeros rayos de sol serán nuestros.