lunes, 16 de febrero de 2009

Mañana es un día que hay que chillar a grito pelado "Buenos días"



Una vez, andando por la calle, llegué a chocar por segunda vez con mi buena suerte. Y fue tan fatal el encuentro que empecé a sangrar por la nariz. Ella apenas se había hecho nada; había tenido, cómo no, muy buena suerte.

- No recuerdo cuándo fue la última vez que choqué contigo- me dijo.

- Yo sí lo recuerdo- le contesté- Te di los buenos días y me salvaste la vida. Aquel día te saludé, como cada día, pero ibas tan acelerada que no te diste cuenta de mi presencia hasta que chocamos y del fuerte impacto caímos rotundamente a unos metros del otro. Creo que hubo un momento que me quedé inconsciente, pero recuerdo vagamente que vino una mujer a socorrerme, y a ti otra persona. Esa mujer me realizó las primeras curas, y entre titubeos, llegué a preguntarle su nombre. Tú, mi buena suerte, te fuiste con la persona que rápidamente te atendió. Era la que se preocupaba que estuvieras consciente y le hablaras.

- Sí, es cierto... Esa persona me encontró, y yo le correspondí, pero a ti, ¿en qué te salvé la vida?- preguntó intrigada.

- Dije antes que llegué a interesarme por el nombre de aquella mujer... Y desde entonces, su nombre amanece conmigo cada vez que abro los ojos e instantáneamente le deseo mis buenos días.