martes, 1 de enero de 2013

365 nuevas oportunidades

Para ser el primer día, no está nada mal. Yo no soy de esos a los que los própositos de año nuevo les influye demasiado. Tampoco me pillan en cueros. Más bien soy de esos que van programando sus objetivos sobre la marcha, sin quitar el pie del acelerador. Es cuando trabajo mejor y doy lo mejor de mí mismo.

Pero tengo verdaderas ganas de vivir estas nuevas 365 oportunidades, porque sé de antemano que van a dar mucho de sí. Tanto lo creo, que hasta tengo los ojos como platos, a la expectativa, para ver qué va ocurrirme dentro de un momento u otro.

De momento, para mí es un logro aprender a bailar el Gangnam Style. Oye, que con lo patosín que soy, ya significa mucho en mi vida. No es moco de pavo. Creo que hasta se lo contaré a mis nietos, si la crisis no acaba conmigo antes.

Todo es empezar. Al igual que el año. Y afortunadamente, terminar con las cosas es lo que permite que empecemos con otras nuevas. Llamadlo romper con el pasado, pero yo prefiero llamarlo reciclaje.

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